5 de abril
Cuando alguien muere para sus voluntades, recibe la Mayor Promesa de Dios: el Espíritu Santo.
Cuando alguien muere para sus voluntades, recibe la Mayor Promesa de Dios: el Espíritu Santo.
Si hoy su vida está sin forma, sin belleza e inhabitable, acepte la Palabra y tenga temor a Dios…
La Palabra de Dios nos lava y nos señala dónde está la suciedad, dónde nos estamos equivocando. Nos señala, no para acusar o condenar, sino para salvar.
¿Cuántos tropiezos en la vida se podrían haber evitado si estuviéramos mirando hacia el Señor Jesús? ¡Todos!
Para todos los que creen se entregan al Dios Vivo, existe la Promesa de ser libres sus angustias.
Todo pasa en esta vida, lo bueno, lo malo, los momentos alegres y los tristes. Pero la integridad y la rectitud, preserva a los que eligen esperar con confianza en el Señor.