El “precio” de la Primogenitura
El Domingo 2 de Agosto, cientos de miles de personas se convirtieron en primogénitos, espiritualmente hablando.
Pero no por eso podemos “bajar la guardia” espiritual. Debemos velar constantemente por no despreciar, ignorar y, como consecuencia, perder esa honra Divina.
El primogénito espiritual comprende que necesita vigilarse cada día, porque posee el Único Tesoro verdaderamente incalculable y Eterno: la Salvación.
La Biblia nos muestra que muchos tuvieron el privilegio de ocupar el primer lugar, y también en nuestras generaciones, pero no lo valoraron y terminaron perdiéndolo.
Como ocurrió con:
- Esaú, hijo de Isaac.
- Rubén, hijo de Jacob.
- Gersón, hijo de Moisés.
- Eliab, hermano mayor de David.
- Hermanos de Obispos y Pastores.
- Hermanos de Esposas de Pastores y Auxiliares.
- Y muchos otros…
Todos ellos tenían la oportunidad de marcar la diferencia, pero otros ocuparon el lugar que ellos despreciaron o dejaron vacante en el mundo espiritual.
Entonces comenzaréis a decir: ‘Comimos y bebimos en Tu Presencia, y enseñasTe en nuestras calles’. Y Él dirá: ‘Os Digo que no sé de dónde sois; apartaos de Mí, todos los que hacéis iniquidad’. Allí será el llanto y el crujir de dientes cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, pero vosotros echados fuera. Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la Mesa en el Reino de Dios. Lucas 13:26-29
Que este pasaje despierte nuestra conciencia.
Ser primogénito espiritual no es un título para exhibir, sino una responsabilidad que exige gratitud, fidelidad, perseverancia, obediencia y vigilancia hasta el fin.
Cuidemos el mayor de todos los tesoros: nuestra Salvación.
No basta con haber sido escogido; es necesario permanecer. No basta con haber comenzado bien; es indispensable terminar fielmente. El mayor privilegio que Dios nos ha dado es la Salvación, y el mayor error sería descuidarla. Vigilemos, perseveremos y guardemos el Tesoro que hemos recibido hasta el fin.
#BetelPuertaDelCieloAbiertaEnMiVida
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



