10 de febrero
Vivir en la justicia incomoda nuestra carne, pero agrada a Dios.
¿Por qué tanta gente se pierde en el camino de la fe? Por falta de uso del escudo de la fe.
¡Los que tienen la vida fundamentada en la obediencia a la Palabra de Dios, están ceñidos con la verdad y permanecen firmes!
La Armadura de Dios es una vestimenta invisible a los ojos humanos, pero visible a los ojos del diablo y sus demonios.
Todos los pensamientos en alguna cosa que no sea de Dios, es una piedra de tropiezo.
Aquel que es fiel a Dios no camina solo, pues el Altísimo lo bendice de manera sobrenatural.
Este pasaje me reveló algo cuando lo leí por primera vez, y quiero compartirlo con usted…