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Sepa la verdad sobre las Ofrendas de Gratitud, Desafío y Sacrificio

19 de septiembre 2026

Sepa la verdad sobre las Ofrendas de Gratitud, Desafío y Sacrificio

Hemos notado que muchas personas tienen dificultad para diferenciar las ofrendas, ya que no todas tienen el mismo propósito ni exigen el mismo nivel de fe, confianza y dependencia. Por eso, intentaré explicarlo de forma simple y objetiva.

Los tres tipos de ofrenda

Muchas personas confunden una ofrenda común de gratitud, una ofrenda de desafío y una ofrenda de sacrificio, pero existe una diferencia importante entre ellas.

1. Ofrenda común de gratitud: dar para colaborar con la Obra de Dios

• Es aquella que la persona da espontáneamente para ayudar en la Obra de Dios; ya sea en la evangelización, en los medios de comunicación, en el mantenimiento de la Casa de Dios, en los alquileres y proyectos, en la asistencia y en todo aquello que contribuye a que el Evangelio alcance a más personas en su Barrio o Ciudad.

Es una ofrenda de gratitud y participación. La persona da de aquello con lo que cuenta, sin que eso represente necesariamente una renuncia, un desafío o quedar en la dependencia de Dios.

2. Ofrenda de desafío: dar más de lo habitual para ejercitar la propia fe ante una necesidad puntual

• La ofrenda de desafío va más allá de lo que la persona normalmente da. Es un desafío porque la lleva a salir de su zona de confort y a demostrar su confianza en Dios.

• Generalmente, representa una parte considerable de aquello con lo que cuenta —muchas veces más de la mitad— y es ella quien decide darlo por fe, creyendo que Dios puede y Quiere intervenir en la situación que humanamente parece difícil o desafiante.

• No se trata de dar por emoción, por presión o por competir con otra persona. Es una decisión de fe tomada por una determinación personal. Por eso existen las Cadenas de Oración y los Propósitos de fe en la Universal.

3. Ofrenda de sacrificio: dar aquello que lleva a una total dependencia de Dios

• No es simplemente dar una cantidad mayor, sino aquello que realmente representa un sacrificio para la persona, al punto de llevarla a depender de Dios.

• La ofrenda de sacrificio toca aquello que cuesta entregar, pues simboliza la vida del sacrificante (pensamientos, sentimientos, voluntades, dependencia). Por eso, no puede definirse por una cantidad, sino por el nivel de entrega.

• La persona puede hacer una ofrenda común semanalmente y una ofrenda de desafío una vez al mes, pero un sacrificio suele hacerse dos veces al año o cuando sea necesario en casos extremos.

El principio es este: el sacrificio no se mide por cuánto damos, sino por cuánto representa para nosotros lo que estamos entregando.

Por eso, es importante no confundir las tres cosas:

La ofrenda común sustenta y ayuda a la Obra de Dios.

La ofrenda de desafío ejercita nuestra fe para provocar una intervención Divina.

La ofrenda de sacrificio nos coloca en la dependencia de Dios por un Libramiento, una Superación o una Transformación.

Y hay algo fundamental: Dios no necesita nuestro dinero ni nada de lo que poseemos. Él mira nuestra fe materializada por medio de nuestras obras, nuestras actitudes, nuestra obediencia y la sinceridad de nuestro corazón en ofrendar, desafiar y sacrificar. La ofrenda nunca debe ser dada para intentar “comprar” una Bendición, sino como una expresión de fe, confianza o dependencia en Dios.

“Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:7

Por eso, antes de dar, no debemos mirar lo que otros están dando, sino nuestra propia fe, y preguntarnos: “¿Qué estoy dispuesto a poner voluntariamente en las Manos de Dios?”.

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas