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¿Qué debo hacer para mantener la Fe que Salva mi alma?

16 de julio 2026

¿Qué debo hacer para mantener la Fe que Salva mi alma?

La Fe Salvadora no es solamente la fe que nos ayuda a vencer problemas pasajeros; es la Fe que conduce a la Salvación del alma.

Por eso, necesita ser alimentada y preservada diariamente.

La Biblia nos enseña que existen 3 actitudes indispensables para permanecer firmes, conservando la Fe Salvadora hasta el fin.

1. Humildad

La humildad de espíritu es el fundamento de la vida espiritual.

Quien es humilde reconoce que depende totalmente de Dios. No confía en su propia inteligencia, en la experiencia, en las personas ni en los bienes materiales, ni en su capacidad, ni en sus buenas obras, ni tampoco en el hecho de ayudar a otros a conocer al Señor Jesús. Su confianza está exclusivamente en el Señor.

Porque la humildad también produce:

  • Sinceridad delante de Dios.
  • Gratitud por todo lo que Él Hizo en el Jordán, Desierto, en la Cruz, en el Sepulcro, en el Cenáculo y aun hace.
  • Disposición para reconocer errores y corregirlos.
  • Dependencia constante de la Dirección del Espíritu Santo.

Dios concede Misericordia a los humildes, porque ellos siempre están dispuestos a aprender, obedecer, superar y permanecer sensibles a Su Voz.

… arraigados y edificados en Él y confirmados envuestra Fe Colosenses 2:7 

2. Temor de Dios

El temor de Dios no significa tenerle miedo a Su Voluntad, a Su Presencia, a Sus Mandamientos o a Sus Pruebas, sino un profundo respeto, reverencia y amor hacia Él.

Quien teme a Dios busca agradarLo en todas las cosas.

Ese temor nos:

  • Aparta del mal.
  • Conduce a la santidad.
  • Fortalece la conciencia.
  • Lleva a la obediencia completa e incondicional, sin reservas.

La verdadera Fe Salvadora no selecciona qué Mandamientos obedecer. Obedece a Dios en todo, porque entiende que Su Voluntad es Perfecta.

 obteniendo, como resultado de vuestra Fe, la Salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:9

3. Perseverancia

La perseverancia mantiene viva la Fe Salvadora hasta el fin.

El cristiano perseverante no vive guiado por lo que siente ni por lo que desea naturalmente. Sus ojos permanecen enfocados en las Cosas de Arriba, valorando lo Eterno mucho más que lo pasajero.

Esa perseverancia produce:

  • Buen ánimo en las dificultades.
  • Firmeza en las persecuciones.
  • Paciencia en las tribulaciones.
  • Confianza en las Promesas de Dios.
  • Victoria sobre las tentaciones, sin murmuración, sin rebelión y sin abandonar la Fe.

Las pruebas dejan de ser motivo de desesperación y pasan a ser oportunidades de madurez espiritual.

… la prueba de vuestra Fe produce paciencia. Santiago 1:3

La paciencia y la perseverancia no buscan solo una bendición temporal, ni superar un problema puntual, sino que tienen como objetivo la Vida Eterna.

Por eso, el Espíritu Santo, en el Capítulo 1 de Judas, nos orienta a edificarnos sobre la Santísima Fe, orar en el Espíritu Santo, conservarnos en el Amor de Dios, esperar la Misericordia del Señor Jesús para la Vida Eterna y actuar con misericordia hacia los que vacilan.

Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra Santísima Fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el Amor de Dios, esperando ansiosamente la Misericordia de nuestro Señor Jesucristo para Vida Eterna. Judas 1:20-22

Creo firmemente que Dios nos ha dado esta Revelación para que todos los siervos de Dios sepan qué hacer para que su Fe sea Protegida todos los días.

Ella se preserva cuando cultivamos:

  • Humildad, para depender completamente de Dios.
  • Temor, para vivir en santidad y obedecer integralmente Su Palabra.
  • Perseverancia, para permanecer firmes hasta el fin, mirando hacia lo Eterno y jamás desistiendo de nuestra Salvación.

Quien vive de esta manera no solo supera tentaciones, persecuciones y tribulaciones, sino que permanece firme hasta alcanzar el mayor objetivo de la vida cristiana: la Salvación del alma, el precioso resultado de una Fe viva, perseverante y obediente.

Viviane y yo felicitamos a los 252 Obreras y Obreros que fueron Consagrados el Sábado 4 de Julio en toda Sudamérica.

Que Dios nos Use a Todos hasta nuestro último suspiro de vida, para Santificar Su Nombre a través de nuestro carácter, familia (matrimonio) y Ministerio. 

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas