Hijos, ancianos y jóvenes
Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. Joel 2:28
Dios menciona tres grupos y muestra que Su Espíritu obra en todos ellos.
1. Los hijos profetizarán
Los hijos en la fe representan a aquellos que ya forman parte de la Familia de Dios, los que han Nacido de Él y han recibido Su Espíritu.
Ellos no están llamados a vivir de dudas o de sentimientos, sino de fe, por fe y para la fe. Por eso, cuando reciben el Sello del Espíritu Santo, profetizan, es decir, hablan de acuerdo con la Palabra de Dios, declaran Sus Promesas y manifiestan una fe viva, obediente y sacrificial.
Quien ya recibió la Lluvia Tardía puede decir con seguridad:
- “Dios está conmigo porque yo estoy con Él”.
- “Voy a vencer, porque he vencido mis miedos”.
- “Mi familia será bendecida, porque verán en mí un ejemplo a seguir”.
- “Mi vida espiritual crecerá, porque no voy a conformarme, sino a vivir por la fe”.
- “Lo que Dios Prometió se Cumplirá en mi vida, porque voy a cumplir Sus Mandamientos”.
Los hijos profetizan porque poseen la Revelación y Convicción que vienen del Espíritu Santo.
2. Los ancianos soñarán sueños
Los ancianos pueden representar también a aquellos que ya tienen edad avanzada y a otros que llevan muchos años en la fe.
Con el paso del tiempo, algunos corren el riesgo de caer en la rutina espiritual. Continúan asistiendo a la Iglesia, pero ya no sueñan, no visualizan más el Cumplimiento de las Promesas de Dios en su vida. Se conforman con lo que alcanzaron décadas o años atrás y dejan de probar su propia fe, de sacrificar, de provocar cosas nuevas de Dios en sus vidas.
Sin embargo, cuando la Lluvia Tardía (Espíritu Santo) desciende sobre ellos, la visión espiritual vuelve a despertar en su interior.
Los ancianos vuelven a soñar:
- Sueñan con servir más a Dios.
- Sueñan con ganar almas.
- Sueñan con crecer espiritualmente.
- Sueñan con ver a sus familiares Salvos.
- Sueñan con realizar aquel proyecto que dejaron parado, abandonado.
El Espíritu Santo devuelve los sueños que la rutina, las luchas o las decepciones habían apagado.
3. Los jóvenes verán visiones
Los jóvenes pueden representar a los que están comenzando su caminata con Dios o a quienes todavía tienen poca experiencia espiritual y de vida, por su corta edad.
Muchos llegan a la Universal sin dirección, sin esperanza y sin conseguir imaginar un futuro diferente al de sus padres, familia o conocidos, o incluso de sí mismos, por los muchos abusos sufridos o errores cometidos a temprana edad.
Cuando reciben la Lluvia Tardía (Espíritu Santo), comienzan a ver lo invisible, lo sobrenatural, la Voluntad de Dios para sus vidas, como, por ejemplo, ser Usados en Su Obra.
– Antes solo veían problemas, limitaciones, errores, fallas; ahora ven posibilidades, oportunidades, futuro.
– Antes solo veían sufrimiento, dolor y decepciones; ahora ven Promesas, Dirección y Autoridad Espiritual.
– Antes solo veían el mundo material; ahora comienzan a ver la Voluntad de Dios para sus vidas.
La visión espiritual les permite contemplar una nueva vida, una nueva familia, una nueva relación con Dios, ser contados y Usados por Él y, sobre todo, la Salvación Eterna.
La lluvia tardía alcanza a todos:
- Dios no excluye a nadie.
- Si la persona ya es madura en la fe, volverá a soñar los Sueños de Dios.
- Si está comenzando, recibirá visión de la Voluntad de Dios.
- Si ya es hija de Dios y está llena de Su Espíritu, profetizará con autoridad.
La Lluvia Tardía (Espíritu Santo) no encuentra a todos en la misma condición, pero produce en cada uno aquello que más necesita para avanzar espiritualmente y ser Contado por Dios.
Porque donde el Espíritu Santo habita, actúa: Sus hijos y siervos profetizan, los ancianos vuelven a soñar y los jóvenes comienzan a verse como instrumentos en Sus Manos.
¿A cuál de estos grupos pertenecés?
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



