Parte 6 – Confirmar y entregarse
Confirmar y entregarse consiste en arar espiritualmente la mente y el corazón; es decir, este arar significa sacar a la luz y desenterrar cosas feas y sucias que sofocan la Semilla de la Palabra de Dios en uno.
Decidirás una cosa, y se te cumplirá, y en tus caminos resplandecerá la Luz. Job 22:28
Este paso representa el momento en que la persona deja de vivir entre dudas y define de una vez por todas su decisión de agradar a Dios. Después de preparar el terreno y recibir la Semilla, es necesario confirmar con hechos aquello que se propuso.
Muchas personas comienzan bien, pero no perseveran porque permiten que las circunstancias, las emociones o la opinión de otros influyan en sus decisiones. Sin embargo, cuando alguien se entrega verdaderamente a Dios, permanece firme aun cuando enfrente dificultades o no vea resultados inmediatos.
El que planta con definición, aunque nadie lo apoye, agradecerá esa decisión en el futuro. Toda cosecha requiere tiempo, paciencia y perseverancia. Del mismo modo, quien permanece fiel a la decisión de obedecer a Dios verá, en el momento oportuno, los frutos de su fe.
La decisión de entregarse a Dios no debe depender de sentimientos pasajeros, sino de la certeza de que Su Voluntad es perfecta. Cuando una persona confirma su fe con una entrega sincera, sus caminos comienzan a ser iluminados por Dios, tal como enseña este versículo. La Luz de Dios trae dirección, discernimiento y seguridad para seguir adelante.
Quien se entrega de verdad deja de mirar hacia atrás y comienza a caminar con confianza hacia las Promesas de Dios. Esa entrega produce paz en medio de las luchas, fortaleza frente a las pruebas y la convicción de que Dios está obrando aun cuando los ojos naturales no lo pueden ver.
Guardá esto de por vida: como un agricultor que espera la lluvia en su tiempo, nosotros debemos confiar en que Dios enviará Su Espíritu cuando el terreno esté listo. Quien persevera en la preparación y no abandona la fe verá el cumplimiento de aquello que Dios ha Prometido.
Y sucederá que todo aquel que invoque el Nombre del SEÑOR será Salvo; porque en el Monte Sión y en Jerusalén habráSalvación, como ha Dicho el SEÑOR, y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR Llame. Joel 2:32
Dios continúa Llamando a quienes están dispuestos a entregarse por completo. Aquellos que responden a Su Llamado con sinceridad reciben dirección, fuerza espiritual y la oportunidad de comenzar una nueva vida con Él.
Decí en voz alta: “El corazón duro no recibe la Semilla”.
La verdadera entrega no es una emoción momentánea, sino una decisión que se confirma cada día por medio de la obediencia y la fe.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas
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