Parte 5 – Preparar el terreno para la Semilla
Preparar el terreno para la Semilla, que es: arar espiritualmente la mente y el corazón. Este arar consiste en sacar a la luz y desenterrar cosas feas y sucias que sofocan la Semilla de la Palabra de Dios en uno.
Porque entonces te deleitarás en el Todopoderoso, y alzarás a Dios tu rostro. Orarás a Él y te escuchará, y cumplirás tus votos. Job 22:26-27
Preparar el terreno espiritual es una decisión diaria. Así como la tierra necesita ser removida antes de recibir la semilla, nuestro interior también necesita ser trabajado para que la Palabra de Dios encuentre un lugar donde crecer y producir frutos.
Muchas personas desean las Promesas de Dios, pero no siempre están dispuestas a preparar el corazón para recibirlas. El orgullo, la ansiedad, los resentimientos, las preocupaciones y los malos hábitos pueden endurecer el terreno espiritual e impedir que la Semilla eche raíces profundas.
Quien prepara bien el terreno facilita el crecimiento de la Semilla.
Cuando permitimos que Dios examine nuestro interior y corrija aquello que no Le agrada, nuestro corazón se vuelve más sensible a Su Voz. Entonces comenzamos a deleitarnos en el Todopoderoso, tal como enseña este versículo, porque nuestra comunión con Él se fortalece y nuestra confianza en Sus Promesas aumenta.
Quien siembra para lo espiritual cosechará lo bueno en esta vida matrimonial, familiar y material, y también por toda la Eternidad.
La Palabra de Dios nunca vuelve vacía. Cuando encuentra un corazón dispuesto, produce transformación, dirección, sabiduría y Salvación. Por eso es tan importante preparar diariamente el terreno interior para recibir aquello que Dios quiere sembrar.
Guardá esto de por vida: igual que un jardinero prepara el suelo antes de plantar, quita piedras, malezas y todo aquello que impide el crecimiento de las plantas, nosotros debemos permitir que Dios quite de nuestro interior todo lo que pueda impedir el crecimiento de Su Palabra.
Y sucederá que todo aquel que invoque el Nombre del SEÑOR será Salvo; porque en el Monte Sión y en Jerusalén habrá Salvación, como ha Dicho el SEÑOR, y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR Llame. Joel 2:32
Dios continúa Llamando a quienes desean recibir Su Palabra con sinceridad. Los que preparan el corazón para escuchar Su Voz están más dispuestos a obedecer, perseverar y permanecer firmes en el camino de la fe.
Decí en voz alta: “El corazón duro no recibe la Semilla”.
Un corazón preparado recibe la Semilla, la protege, la cultiva y permite que produzca frutos abundantes para la Gloria de Dios.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas
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