Parte 4 – Renunciar y sacrificar
Renunciar y sacrificar consiste en arar espiritualmente la mente y el corazón. Este arar consiste en sacar a la luz y desenterrar cosas feas y sucias que sofocan la Semilla de la Palabra de Dios en uno.
… pones tu oro en el polvo, y el oro de Ofir entre las piedras de los arroyos, el Todopoderoso será para ti tu Oro y tu Plata escogida. Job 22:24-25
Renunciar significa colocar a Dios por encima de todo aquello que ocupa Su Lugar en nuestra vida. Es decidir que nada tiene más valor que Su Presencia, Su Voluntad y Su Salvación.
Muchas veces queremos recibir más de Dios, pero seguimos aferrados a pensamientos, deseos, costumbres o relaciones que nos alejan de Él. El sacrificio espiritual comienza cuando reconocemos aquello que debe ser entregado en el Altar y tenemos el valor de dejarlo atrás.
El que quiere llenar su granero debe vaciarse de sí mismo.
Nadie puede llenarse de las cosas de Dios mientras permanezca lleno de orgullo, autosuficiencia o de aquello que ocupa el espacio que le corresponde al Espíritu Santo. Dios desea derramar Su Gracia, pero primero necesitamos hacer lugar para que Él actúe.
Solo quien valora Lo más Valioso, el Espíritu Santo, siembra lo más precioso en Su Altar: toda su vida.
El verdadero sacrificio no se limita a bienes materiales o esfuerzos externos. Consiste en entregar nuestra voluntad para que prevalezca la Voluntad de Dios. Cuando hacemos esto, descubrimos que aquello que dejamos por Él nunca se compara con lo que Él nos da a cambio.
Guardá esto de por vida: así como una persona abandona una costumbre dañina para recuperar su salud, nosotros debemos renunciar a relaciones, voluntades, hábitos o actitudes que impiden nuestro crecimiento espiritual. Lo que hoy parece una pérdida puede convertirse mañana en una gran Bendición.
Y sucederá que todo aquel que invoque el Nombre del SEÑOR será Salvo; porque en el Monte Sión y en Jerusalén habrá Salvación, como ha Dicho el SEÑOR, y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR Llame. Joel 2:32
Dios continúa Llamando a todos aquellos que desean entregarse por completo a Él. La Salvación está disponible para quienes responden a ese Llamado con fe, obediencia y disposición para renunciar a todo lo que los separa de Su Presencia.
Decí en voz alta: “El corazón duro no recibe la Semilla”.
La renuncia y el sacrificio ablandan el corazón, preparan el terreno espiritual y permiten que la Semilla de la Palabra de Dios crezca, dé fruto y produzca una verdadera transformación.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas
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