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No todo lo que perdiste es una pérdida

31 de agosto 2026

No todo lo que perdiste es una pérdida

Debemos discernir cuando algo que se va no es una tragedia, sino una Dirección de Dios.

A veces Le pedimos a Dios que nos devuelva aquello que perdimos, o nos quedamos tristes por algo que perdimos, sin darnos cuenta de que quizás Dios permitió que se fuera precisamente porque ya no formaba parte de lo que Él ha Planeado y ya está haciendo en nuestra vida.

  • ¿Perdiste una relación?
  • ¿Una oportunidad?
  • ¿Una amistad?
  • ¿Un proyecto?
  • ¿Algo que pensabas que necesitabas para ser feliz?
  • ¿Una puerta que parecía perfecta?
  • ¿…? Decilo vos.

Sí, yo sé que duele.

Cuando perdemos algo nuestra primera reacción muchas veces es preguntar: “Dios, ¿por qué permitiste que esto sucediera?”.

Pero hay algo que debemos aprender:

No todo lo que perdés es una pérdida. Algunas cosas son un libramiento.

El Espíritu Santo nos Enseña a través de Pablo:

Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús… Filipenses 3:8

Pablo entendió algo que nosotros muchas veces olvidamos: hay cosas que parecen seguridad, ganancia, bienestar, desde nuestra perspectiva, pero que pueden convertirse en obstáculos para aquello que Dios quiere hacer en nosotros.

Por eso, no siempre debemos pedirLe a Dios: “Señor, devuélveme lo que perdí”. A veces necesitamos preguntarLe: “Señor, ¿qué querías enseñarme con lo que permitiste que perdiera?”.

Porque quizás esa puerta que lloraste cuando se cerró era una puerta que Dios necesitaba permitir que fuera cerrada, para que Él pudiera abrir la que Quiere.

  • Quizás esa persona que tanto querías conservar, como un amigo, un novio, una novia, un empleado, estaba ocupando un lugar que solamente Dios debía ocupar.
  • Quizás aquella oportunidad que no se concretó te habría llevado por un camino que no era el que Dios había preparado para vos.
  • Y quizás aquello que hoy llamás pérdida, mañana lo vas a llamar Libramiento, Protección Divina.

Dios puede permitir que algo se vaya para liberar, sanar, proteger, redirigir, corregir, madurar, innovar y enseñarnos a depender más de Él, usar más la fe, que de aquellas personas o cosas que tenemos alrededor.

Pero atención: esto no significa que toda pérdida sea automáticamente de la Voluntad de Dios. Por eso necesitamos discernimiento espiritual, oración y la Dirección de Su Palabra.

  • Hay pérdidas que debemos aceptar.
  • Hay pérdidas que debemos superar.
  • Y hay pérdidas de las cuales debemos aprender.
  • Pero también hay cosas que, aunque las lágrimas nos hagan querer recuperarlas, Dios no Quiere que vuelvan a nuestra vida.

Por eso, no corras detrás de todo lo que se fue.

Primero preguntá: “¿Dios Quiere que esto vuelva, o quiere que yo avance en esta dirección?”.

  • Quizás estás mirando hacia atrás o a los costados mientras Dios quiere que mires hacia delante.
  • Quizás estás intentando recuperar algo, alguien que Dios permitió que saliera de tu vida porque estaba impidiendo tu crecimiento espiritual, emocional y profesional.
  • Y quizás hoy no entendés el porqué.

No necesitás entender todo para confiar:

  • José no entendió inmediatamente el propósito de todo lo que perdió.
  • Moisés no entendió el Propósito Divino al inicio y aun se opuso a eso.
  • Job tampoco recibió una explicación para cada cosa.
  • Pero todos los hombres y mujeres de fe aprendieron que Dios continúa siendo Dios aun cuando nosotros no entendemos Sus Caminos.

Así que, si hoy estás atravesando una pérdida, no concluyas demasiado rápido: “Dios me abandonó”, “Los demonios hicieron esto o lo otro”.

  • Tal vez Dios está haciendo espacio.
  • Tal vez está cerrando una etapa.
  • Tal vez está protegiéndote de algo que todavía no lográs ver.
  • Si elegís obedecer y confiar incondicionalmente en el Padre Celestial, con el tiempo, vas a mirar hacia atrás y decir: “Ahora entiendo por qué Dios permitió que eso se fuera de mi vida”.

Porque cuando Dios está en el control, hasta lo que parecía una pérdida puede terminar siendo parte de Su Propósito.

He aprendido y aceptado, en estos 37 años que Lo sirvo, el hecho de que no todo lo que se va debe volver.

Algunas cosas Dios las permite perder para que puedas ganar algo mucho más importante: Su Voluntad siempre fue, es y será Buena y Perfecta.

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas