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La fe necesita una respuesta

29 de agosto 2026

La fe necesita una respuesta

  • Jacob entendió algo que nosotros también necesitamos entender: La fe verdadera no termina cuando Dios Habla; comienza cuando decidimos responder a lo que Él Habló.

Por eso el Espíritu Santo Enseña:

Sed hacedores de la Palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Santiago 1:22

  • Jacob no fue solamente un oyente.
  • Fue un hacedor.
  • Dios le mostró algo sobre su futuro, y Jacob respondió con una decisión que involucraba su presente.
  • Esto es muy importante: Dios le Habló de lo que iba a hacer, pero Jacob respondió con lo que él iba a hacer.

Dios Dijo: “Yo estaré contigo”. Jacob respondió: “Entonces el Señor será mi Dios”.

Dios Dijo: “Yo te guardaré”. Jacob respondió: “Esta piedra que he puesto por señal será Casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo».

Dios habló de Su Intervención. Jacob respondió con compromiso.

CUANDO PRESTAMOS ATENCIÓN A LA REVELACIÓN ACTUAMOS

Por eso, cuando la Palabra de Dios se Revela a nosotros, no debemos recibirLa como una información más.

Debemos preguntarnos:

  • ¿Qué me está mostrando Dios?
  • ¿Qué quiere que yo entienda?
  • ¿Qué debo cambiar?
  • ¿Qué decisión debo tomar?
  • ¿Qué quiere que yo haga ya mismo?

Porque cuando una persona realmente presta atención a la Voz de Dios, la Palabra deja de ser solo un mensaje, un conocimiento que escuchamos, y se convierte en una Dirección para cambiar el rumbo de su vida.

Y cuando esa persona decide actuar con fidelidad, obediencia y confianza, su vida comienza a cambiar.

  • No porque el voto tenga poder en sí mismo, sino porque la decisión expresa una fe consciente en Dios y un compromiso con Su Voluntad y su propia palabra.

POR ESO, BETEL NO FUE SOLAMENTE UN LUGAR; FUE UN MARCO EN LA VIDA DE JACOB

  • Betel representa ese momento en que una persona deja de vivir solamente de deseos, expectativas, conocimientos y circunstancias, y comienza a vivir a partir de una Palabra que Recibió de Dios.
  • Betel, es una Puerta del Cielo Abierta en la tierra que da a todos los sinceros y agradecidos la Oportunidad de pasar por Ella a través de un voto con el Padre Celestial, y así recibir la Bendición de la Primogenitura para que vivan un pedazo del Cielo en la tierra.

Jacob llegó con una mano adelante y otra atrás a Betel, pero no salió de la misma manera.

  • Con una decisión y dirección.
    • Todavía no tenía materialmente todo lo que Dios había Prometido.
    • Todavía tenía que atravesar otras dificultades.
    • Todavía tenía que trabajar, enfrentar decepciones y pasar por situaciones que pondrían a prueba su fe, confianza y fidelidad a su voto hecho a Dios.

Pero algo ya había cambiado en su interior: ahora sabía en quién había puesto su confianza y que Dios estaba con él.

Y eso es lo que también necesitamos hoy. No necesitamos solamente que Dios nos Hable. Necesitamos prestar atención a lo que Él nos Habla y actuar de inmediato sobre lo que nos revele.

No basta con conocer las Promesas. Tenemos que responder a Ellas con fe y fidelidad.

No basta con tener y admirar la Sagrada Biblia. Tenemos que obedecerLa.

No basta con querer una vida bendecida. Tenemos que asumir la responsabilidad espiritual de caminar con Dios y honrar nuestra propia palabra.

Podríamos resumir todo así: La transformación comienza cuando dejamos de escuchar la Palabra de Dios como información y comenzamos a recibirLa como dirección.

Jacob prestó atención.

  • Entendió.
  • Creyó.
  • Tomó una decisión.
  • Y esa decisión marcó un antes y un después en su vida.

Cuando prestamos verdadera atención a aquello que Dios nos revela, comprendemos Sus Planes y Propósitos; cuando respondemos con fidelidad, obediencia y confianza, nuestra fe deja de ser solo una intención y se convierte en una decisión capaz de transformar nuestra vida, bendecir a nuestra familia y Glorificar a Dios como Padre Celestial.

Hacé un voto de ser fiel al Señor, honrá tu propia palabra y la Palabra de Dios, y verás la diferencia entre el antes y el después en tu vida.

Decí: “¡Betel, Puerta del Cielo abierta sobre mí!”.

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas