La fe necesita una respuesta
- Jacob entendió algo que nosotros también necesitamos entender: La fe verdadera no termina cuando Dios Habla; comienza cuando decidimos responder a lo que Él Habló.
Por eso el Espíritu Santo Enseña:
Sed hacedores de la Palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Santiago 1:22
- Jacob no fue solamente un oyente.
- Fue un hacedor.
- Dios le mostró algo sobre su futuro, y Jacob respondió con una decisión que involucraba su presente.
- Esto es muy importante: Dios le Habló de lo que iba a hacer, pero Jacob respondió con lo que él iba a hacer.
Dios Dijo: “Yo estaré contigo”. Jacob respondió: “Entonces el Señor será mi Dios”.
Dios Dijo: “Yo te guardaré”. Jacob respondió: “Esta piedra que he puesto por señal será Casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo».
Dios habló de Su Intervención. Jacob respondió con compromiso.
CUANDO PRESTAMOS ATENCIÓN A LA REVELACIÓN ACTUAMOS
Por eso, cuando la Palabra de Dios se Revela a nosotros, no debemos recibirLa como una información más.
Debemos preguntarnos:
- ¿Qué me está mostrando Dios?
- ¿Qué quiere que yo entienda?
- ¿Qué debo cambiar?
- ¿Qué decisión debo tomar?
- ¿Qué quiere que yo haga ya mismo?
Porque cuando una persona realmente presta atención a la Voz de Dios, la Palabra deja de ser solo un mensaje, un conocimiento que escuchamos, y se convierte en una Dirección para cambiar el rumbo de su vida.
Y cuando esa persona decide actuar con fidelidad, obediencia y confianza, su vida comienza a cambiar.
- No porque el voto tenga poder en sí mismo, sino porque la decisión expresa una fe consciente en Dios y un compromiso con Su Voluntad y su propia palabra.
POR ESO, BETEL NO FUE SOLAMENTE UN LUGAR; FUE UN MARCO EN LA VIDA DE JACOB
- Betel representa ese momento en que una persona deja de vivir solamente de deseos, expectativas, conocimientos y circunstancias, y comienza a vivir a partir de una Palabra que Recibió de Dios.
- Betel, es una Puerta del Cielo Abierta en la tierra que da a todos los sinceros y agradecidos la Oportunidad de pasar por Ella a través de un voto con el Padre Celestial, y así recibir la Bendición de la Primogenitura para que vivan un pedazo del Cielo en la tierra.
Jacob llegó con una mano adelante y otra atrás a Betel, pero no salió de la misma manera.
- Con una decisión y dirección.
- Todavía no tenía materialmente todo lo que Dios había Prometido.
- Todavía tenía que atravesar otras dificultades.
- Todavía tenía que trabajar, enfrentar decepciones y pasar por situaciones que pondrían a prueba su fe, confianza y fidelidad a su voto hecho a Dios.
Pero algo ya había cambiado en su interior: ahora sabía en quién había puesto su confianza y que Dios estaba con él.
Y eso es lo que también necesitamos hoy. No necesitamos solamente que Dios nos Hable. Necesitamos prestar atención a lo que Él nos Habla y actuar de inmediato sobre lo que nos revele.
No basta con conocer las Promesas. Tenemos que responder a Ellas con fe y fidelidad.
No basta con tener y admirar la Sagrada Biblia. Tenemos que obedecerLa.
No basta con querer una vida bendecida. Tenemos que asumir la responsabilidad espiritual de caminar con Dios y honrar nuestra propia palabra.
Podríamos resumir todo así: La transformación comienza cuando dejamos de escuchar la Palabra de Dios como información y comenzamos a recibirLa como dirección.
Jacob prestó atención.
- Entendió.
- Creyó.
- Tomó una decisión.
- Y esa decisión marcó un antes y un después en su vida.
Cuando prestamos verdadera atención a aquello que Dios nos revela, comprendemos Sus Planes y Propósitos; cuando respondemos con fidelidad, obediencia y confianza, nuestra fe deja de ser solo una intención y se convierte en una decisión capaz de transformar nuestra vida, bendecir a nuestra familia y Glorificar a Dios como Padre Celestial.
Hacé un voto de ser fiel al Señor, honrá tu propia palabra y la Palabra de Dios, y verás la diferencia entre el antes y el después en tu vida.
Decí: “¡Betel, Puerta del Cielo abierta sobre mí!”.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



