La fuerza que la mayoría de los hombres desconoce
La verdadera fuerza del hombre está en mantener su paz interior, a pesar de la tormenta en el exterior. Y esa Paz no proviene solamente de la disciplina personal o de la filosofía, sino de la Presencia del Espíritu Santo en la vida de este hombre.
Por ejemplo: Ser un buen hombre requiere mucha más fuerza de la que la mayoría imagina. Requiere soportar a quienes hieren sin pensar:
• A quienes exigen sin dar.
• A quienes descargan sus frustraciones sobre los demás como si los demás a su alrededor les debieran algo.
Pero ser bueno no es ser débil.
• Débil es quien solo sabe responder con ira.
• Débil es quien necesita humillar a otros para sentirse importante.
• Débil es quien siempre está buscando a quién lastimar porque nunca aprendió a sanar sus propias heridas.
La verdadera fortaleza se manifiesta cuando alguien tiene el poder de reaccionar, pero elige actuar con sabiduría, autocontrol y paciencia.
• Es mantener la calma cuando todo invita a explotar.
• Es cuidar las palabras cuando sería fácil herir.
• Es conservar la dignidad cuando otros intentan provocarte para que la pierdas.
Jesús Enseñó este camino cuando Dijo:
Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:9
• Sin embargo, ser pacificador, guardar tu paz, no significa ser ingenuo.
• Amar no significa permitir abusos.
• Perdonar no significa aprobar lo malo.
• También es necesario poner límites, respetarse a sí mismo y apartarse de aquello y aquellos que destruyen la fe, la dignidad y la comunión con Dios.
El Espíritu Santo, a través del Apóstol Pablo, Dijo:
No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:21
• Esa es una de las mayores victorias que un ser humano puede alcanzar.
• No dejar que la amargura ajena contamine su mente y corazón.
• No permitir que la injusticia de otros le robe su carácter.
• No transformarse en aquellos que tanto criticó.
Así que, la verdadera fortaleza no consiste en:
• Golpear más fuerte.
• Tener mucho coqueteo.
• Gritar más alto.
• Pegar más duro.
• Ser más intelectual.
• Ser usuario de drogas pesadas.
• Ser menos empático.
• Ganar mucho dinero fácil.
Sino que la fortaleza consiste en conservar una mente limpia, un corazón puro y las manos abiertas delante de Dios, en medio de una sociedad que intenta endurecerlo o despedazarlo.
Porque quien valora la Lluvia Tardía – Espíritu Santo, permanece en la Presencia de Dios y no pierde su luz por causa de la oscuridad de los demás; al contrario, hace que la Luz del Espíritu Santo Brille aún más a través de él.
Sí, es cierto que todos nosotros enfrentamos momentos a diario, en los que debemos escoger entre reaccionar impulsivamente o preservar la paz.
La diferencia está en que la Paz Proveniente del Espíritu Santo no es debilidad, cobardía ni indiferencia: es una Fuerza Controlada por la Sabiduría y la Fe Inteligente.
Te desafío ahora a entregar esas debilidades:
• Ganar mucho dinero fácil.
• Ser menos empático.
• Ser usuario de drogas pesadas.
• Ser más intelectual.
• Pegar más duro.
• Gritar más fuerte.
• Tener mucho coqueteo.
• Golpear más fuerte.
Y recibí la Fuerza de Dios.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



