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¿Dónde está puesta nuestra cabeza?

21 de agosto 2026

¿Dónde está puesta nuestra cabeza?

Nuestras reacciones y palabras lo revelan.

Jacob se encontraba en una situación terrible: había sido forzado a dejar su casa, su hermano quería matarlo, estaba solo y no sabía qué le esperaba.

Podría haber puesto su cabeza (atención, enfoque) en sus problemas y necesidades; podría haberse acostado pensando:

— “¿Qué será de mí?”.

— “¿Quién me protegerá?”.

— “¿Cómo sobreviviré?”.

— “¿Cuándo podré volver a casa?”.

Pero simbólicamente, sin saberlo, puso su cabeza sobre la Palabra de Dios, la Roca de la Salvación, la Piedra Angular que Simboliza al Señor Jesús.

Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque el sol se había puesto; tomó una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acostó en aquel lugar. Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el Cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y he aquí, el SEÑOR estaba sobre ella, y dijo: Yo Soy el SEÑOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán Bendecidas todas las familias de la tierra. He aquí, Yo Estoy contigo, y te Guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido. Génesis 28:11:15

Aquí encontramos una enseñanza profunda:

Cuando ponemos nuestra cabeza en una determinada situación, la ansiedad, el miedo, la irritación, la tristeza y las limitaciones ocupan nuestra mente.

Pero cuando ponemos nuestra cabeza en la Piedra, recibimos la Dirección, la Promesa y la Visión de Dios.

Es decir, mientras las situaciones nos hacen mirar solo hacia las circunstancias, la Piedra, que representa aquello que es firme, seguro, estable y digno de nuestra confianza, nos hace mirar hacia Arriba.

Una vida completa y una Obra que se completa

Jacob salió de Betel con una promesa y un voto. Años después, tras enfrentar persecución, soledad, engaños, explotación, luchas y pérdidas, volvió. Su vida no estuvo libre de problemas, pero aquello que Dios le Prometió se cumplió en cada etapa de su camino.

Esto nos enseña que poner la cabeza en la Piedra (en la Palabra de Dios) no significa que no tendremos dificultades, sino que las dificultades no tendrán la última palabra.

Lo mismo sucede en la Obra de Dios

Cada Templo de la Universal debe ser mucho más que un edificio, debe ser como Betel para quien llega con sinceridad, es decir, una Casa de Dios y una Puerta del Cielo.

Así como Jacob despertó y dijo: “¡Ciertamente el Señor está en este lugar!”, millones de personas sinceras, en todo el mundo, han llegado a los Templos de la Universal y han encontrado la Dirección de Dios, la Palabra que necesitaban y la oportunidad de comenzar o recomenzar una nueva vida.

Entonces, la Promesa de Dios vino antes del voto de Jacob, y el voto fue la reacción de Jacob ante esa Promesa.

Dios habló…

• Jacob creyó.

• Jacob se comprometió.

• Jacob siguió adelante.

… y Dios Cumplió Su Palabra.

Ese es el secreto de Betel: poner la cabeza en la Piedra, no en la situación. Porque quien pone su mente en el problema vive preocupado por lo que ve, pero quien pone su cabeza en la Piedra aprende a caminar guiado por lo que Dios Dijo.

Dios nos da Su Palabra; nuestra parte es responder a Ella. Y cuando respondemos con fe, obediencia, fidelidad y compromiso, descubrimos, a lo largo del camino, que Dios permanece Fiel a todo lo que Prometió.

Hacé un voto de ser fiel al Señor, honrá tu propia palabra y la Palabra de Dios, y verás la diferencia entre el antes y el después en tu vida.

Decí: “¡Betel, Puerta del Cielo abierta sobre mí!”.

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas