Cuando Jacob respondió a la Palabra que Dios le había dado
El paralelismo es muy claro y fuerte entre lo que Dios Prometió y lo que Jacob pidió: no hizo un voto inventando sus propias condiciones, sino que Le respondió a Dios tomando como referencia exactamente lo que Dios le había Prometido.
Cuando Jacob llegó a Betel, estaba huyendo, solo, con incertidumbre y sin saber cómo sería su futuro. Pero aquella noche ocurrió algo decisivo: en lugar de poner su cabeza en la situación y pasar la noche despierto buscando una salida para lo que estaba viviendo, puso su cabeza sobre una piedra.
Y mientras dormía sobre aquella piedra, Dios le Habló.
· La fe vino primero: valoró la Bendición de ser hijo del Altísimo. La Bendición de la Primogenitura representaba una herencia y una bendición que Jacob valoró, a diferencia de Esaú, que la menospreció.
Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino del campo, agotado; y Esaú dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo, pues estoy agotado. Por eso lo llamaron Edom. Pero Jacob le dijo: Véndeme primero tu primogenitura. Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? Y Jacob dijo: Júramelo primero; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob. Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la Primogenitura. Génesis 25:29-34
· La Promesa vino después: Las Promesas de Dios a Jacob atendían a las necesidades que tendría en el camino.
En Génesis 28, Dios le Dijo:
Y tuvo un sueño, y he aquí, había una Escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el Cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y he aquí, el SEÑOR estaba sobre ella, y Dijo: Yo Soy el SEÑOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. He aquí, Yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he Prometido. Génesis 28:12-15
Dios fue quien tomó la iniciativa.
Jacob no sabía cómo sería su camino, su vida, pero Dios ya le había dado una Palabra.
Entonces, al despertar, Jacob hizo un voto.
Y lo interesante es que su voto, registrado en Génesis 28:20-21, puede entenderse como una respuesta a las Promesas que acababa de recibir.
Dios Prometió: “… no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he Prometido”. (Génesis 28:15)
- Jacob respondió: “… Si Dios está conmigo…”.(Génesis 28:20)
Dios Prometió: “… te guardaré por dondequiera que vayas…”.(Génesis 28:15)
- Jacob respondió: “… y me guarda en este camino en que voy…”. (Génesis 28:20)
Dios Prometió: “… te haré volver a esta tierra…”.(Génesis 28:15)
- Jacob respondió: “… y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre…”. (Génesis 28:21)
Dios Prometió: “… no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido”.(Génesis 28:15)
- Jacob respondió: “… entonces el Señor será mi Dios”. (Génesis 28:21)
Jacob tenía fe, tenía su propia palabra y tenía aceite. Y respondió a la Palabra que Dios le había dado haciendo un voto y comprometiéndose con aquello que había escuchado. No postergó su decisión.
Por eso, el voto de Betel no debe entenderse simplemente como: “Dios, si haces lo que yo quiero, entonces haré esto por Ti”.
Jacob estaba diciendo, en otras palabras: “Dios, Tú me Hablaste. Ahora voy a creer en Tu Palabra, a practicarla y a seguir adelante y voy a comprometer mi vida basándome en lo que Tú Prometiste».
El “si Dios está conmigo” no contradice la Promesa de Dios, más bien revela que Jacob estaba tomando la Palabra recibida como base de su decisión y de su voto de Betel.
Es como si dijera: “Voy a comprobar, a lo largo de mi camino, que la Palabra que recibí de Dios es Verdadera. Voy a actuar y a caminar sobre esta Palabra. Y cuando vea cumplido lo que Dios me Prometió, mi vida confirmará que el Señor es mi Dios, y todos lo verán”.
Dios ya había Hablado.
Pero Jacob necesitaba reaccionar ante lo que había escuchado para que se materializara lo Prometido.
Actualmente, lo que les pasa a muchos creyentes es que no prueban su propia fe, su propia palabra y, consecuentemente, no reciben las Promesas del Padre Celestial.
- La Promesa debía convertirse en hechos.
- La fe debía convertirse en decisión.
- Y la decisión debía convertirse en un voto.
Dios honra Su Palabra cuando respondemos con fe (obediencia), confianza (perseverancia) y fidelidad (Devolviendo las Primicias a Dios).
Dios no había dejado de ser Fiel. La Promesa ya estaba hecha.
- Pero Jacob no podía quedarse «acostado» sobre la piedra para siempre. Al amanecer, debía levantarse y continuar el camino.
- Y eso es lo que ocurre con nosotros.
- No basta con recibir una Palabra de Dios. Es necesario reaccionar de acuerdo con esa Palabra.
Dios Dice: “Estoy contigo”, pero la persona debe seguir adelante.
Dios Dice: “Te la daré a ti”, pero la persona debe tomar posesión.
Dios Dice: “Te guardaré”, pero la persona debe caminar por fe.
Dios Dice: “No te dejaré”, pero la persona debe permanecer fiel.
Dios Promete, pero nosotros debemos responder, creer, obedecer y comprometernos.
Hacé un voto de ser fiel al Señor, honrá tu propia palabra y la Palabra de Dios, y verás la diferencia entre el antes y el después en tu vida.
Decí: «¡Betel, Puerta del Cielo abierta sobre mí!».
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



