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Día 1: ¿Qué quiere Dios que haga?

15 de junio 2026

Día 1: ¿Qué quiere Dios que haga?

Exponerse con humildad, espíritu de oración constante y apertura para recibir Instrucción es preparar el terreno de nuestra vida para recibir la Semilla de la Palabra de Dios. Este arar consiste en sacar a la luz y desenterrar cosas feas y sucias que sofocan esa Semilla e impiden su crecimiento.

“Cede ahora y haz la paz con Él, así te vendrá el bien”. Job 22:21

Antes de sembrar, el agricultor debe preparar la tierra. No puede esperar una buena cosecha si el terreno está endurecido, lleno de piedras o malezas. De la misma manera, Dios desea trabajar primero en nuestro interior. Por eso, debemos permitir que Su Palabra examine nuestra vida y revele lo que necesita ser quitado para que la Semilla pueda crecer y dar fruto.

Así como un agricultor ara la tierra para que esté blanda, nosotros debemos abrir nuestro corazón para que Dios nos moldee, aunque esto implique renuncias y sacrificios. Muchas veces el proceso no es cómodo, porque confronta actitudes, pensamientos o hábitos que hemos guardado durante mucho tiempo. Sin embargo, es precisamente allí donde comienza la transformación.

La humildad construye puentes, el orgullo levanta muros.

Cuando elegimos la humildad, nos acercamos a Dios dispuestos a escuchar y obedecer. En cambio, el orgullo nos impide reconocer nuestra necesidad de Él y termina endureciendo el terreno donde debería crecer la Semilla.

Guardá esto de por vida: como un agricultor que se inclina para trabajar la tierra, nosotros debemos inclinarnos en oración y humildad, reconociendo que necesitamos ser moldeados.

Cuanto más nos rendimos delante de Dios, más espacio Le damos para Obrar en nuestra vida y prepararnos para todo lo que Él desea hacer.

«Y sucederá que todo aquel que invoque el Nombre del SEÑOR será Salvo; porque en el Monte Sión y en Jerusalén habrá Salvación, como ha Dicho el SEÑOR, y entre los sobrevivientes estarán los que el SEÑOR Llame». Joel 2:32

Hoy es un día para aceptar el Llamado de Dios. Es tiempo de dejar que Él are nuestra vida, quite lo que estorba y prepare el terreno para recibir Su Palabra con profundidad.

Decí en voz alta: “El corazón duro no recibe semilla”.

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas