5.º Día: Prepararse para la lluvia temprana
Una tierra limpia está lista para recibir la primera lluvia que despierta la fe, la esperanza y la fuerza. Sin embargo, para que esa lluvia produzca vida y frutos, primero es necesario reconocer la verdadera condición del terreno.
El Espíritu Santo Dice a través del Profeta Joel:
El campo está asolado, la tierra está de duelo, porque el grano está arruinado, el mosto se seca, y el aceite virgen se pierde. Avergonzaos, labradores, gemid, viñadores, por el trigo y la cebada, porque la cosecha del campo se ha perdido. Joel 1:10-11
Estas Palabras describen las consecuencias de una vida espiritual descuidada. Cuando la persona se aleja de Dios o se acostumbra a vivir dividida entre Su Palabra y las influencias de este mundo, pierde la fuerza espiritual, la fe y la sensibilidad para escuchar Su Voz.
Por eso, antes de recibir la lluvia temprana, es necesario reconocer aquello que está impidiendo el crecimiento espiritual. Así como una tierra necesita ser preparada para recibir el agua, nuestro corazón también debe estar dispuesto a obedecer y practicar la Palabra de Dios.
Guardá esto para toda la vida: como regar una planta recién trasplantada, que necesita agua pura para crecer, también quien decidió volverse a Dios necesita alimentarse de Su Palabra y apartarse de todo lo que contamina su fe.
Decite a vos mismo: “Ya no voy a quedar dividido entre la Palabra de Dios y la opinión ajena”.Porque quien desea recibir la lluvia temprana debe elegir confiar en lo que Dios Dice por encima de sus sentimientos, dudas o de lo que otros piensen.
Recordá siempre lo que Él nos Enseña:
… volved a Mí de todo corazón… Joel 2:12
Cuando existe una entrega sincera y una decisión de obedecer, la lluvia temprana comienza a producir sus primeros frutos: fe renovada, esperanza, fuerza espiritual y disposición para perseverar.
Decí esto en voz alta: “Sin limpieza, no hay Presencia”.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas
– LEÉ TAMBIÉN:
– 1.° Día: Sin limpieza no hay Presencia
– 2.º Día: Arrepentirse de corazón
– 3.° Día: Renunciar a lo carnal
– 4.º Día: Permitir que Dios te Revele y Purifique



