Los 5 pasos para una cosecha tardía
Según el Señor Jesús, cada persona es como un terreno que necesita estar listo para recibir la Semilla y las lluvias: tempranas, intermedias y la lluvia tardía, que simboliza al Espíritu Santo. El proceso natural es así:
1.º Limpiar el terreno
La persona debe primero dejar que el Espíritu Santo revele qué cosas en su vida íntima necesitan ser limpiadas. Esto demandará sinceridad para reconocer y arrepentimiento genuino para abandonar hábitos carnales o actitudes que estorban la relación con Dios, y permitir que Él la ayude a purificar su mente, vocabulario, acciones y corazón.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9
2.º Arar el terreno
Una vez limpio, hay que preparar el terreno espiritual. Esto significa disponerse con humildad, con oración constante y con una actitud de apertura para recibir la instrucción de Dios por medio de la Palabra escrita, ablandada por Sus siervos, y estar listos para cualquier cambio: hábitos, amistades, lugares; desarraigar lo que sea necesario, renunciar a las tradiciones, prácticas paganas y sacrificar lo que el Señor indique.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. Salmos 51:10
3.º Sembrar la Semilla
Esto implica que la persona debe recibir la Palabra de Dios con la mente y el corazón abiertos. Permitir que sea sembrada en su vida con los principios del Reino de Dios, vivir en obediencia diaria y actuar con fe y confianza. La Semilla es la Palabra Viva que, cuando está sembrada en un corazón limpio y preparado, produce mucho fruto: fe, discernimiento, confianza, justicia, sabiduría, coraje, dirección, misericordia, ánimo…
La parábola es esta: la semilla es la Palabra de Dios. Lucas 8:11
4.º Esperar la lluvia temprana, intermedia y tardía
Una vez realizados los tres trabajos anteriores, la persona debe materializar su fe, confianza y dependencia a través de la paciencia, la visión espiritual y la perseverancia, aprendiendo a esperar en Dios con ayuno, oración y sacrificio. La lluvia temprana prepara la tierra para recibir la semilla, la intermedia la hace germinar y crecer, y la tardía representa la plenitud del Espíritu Santo.
Conozcamos, pues, esforcémonos por conocer al Señor. Su salida es tan cierta como la aurora, y Él vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra. Oseas 6:3
5.º Vivir la cosecha tardía
Por fin, llega el tiempo oportuno para dar lugar a una cosecha tardía, abundante, feliz y próspera. Son los frutos del Espíritu Santo en evidencia, en el carácter y la vida, que otros a su alrededor pueden ver y disfrutar como resultado del bienestar espiritual que produce:
Mas el Fruto del Espíritu es Amor, Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Bondad, Fidelidad, Mansedumbre, Dominio propio; contra Tales Cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23
Que cada uno de nosotros se deje preparar, sacrificar, recibir y producir estos frutos en su vida espiritual, para que el mundo vea las buenas obras del Padre Celestial reflejadas en nuestras vidas y crea que Jesucristo habita en nosotros a través del Espíritu Santo. Así, muchas almas se ganarán para el Reino de Dios en toda Sudamérica y el mundo.
Y sucederá que todo aquel que invoque el Nombre del Señor será Salvo; porque en el Monte Sión y en Jerusalén habrá Salvación, como ha Dicho el Señor, y entre los sobrevivientes estarán los que el Señor Llame. Joel 2:32
Que nuestro sacrificio sea trino: espiritual, emocional y económico, en esta Hoguera Santa en Sion. Que nuestra petición sea llevada al Monte Sión en Jerusalén, en Agosto.
Obispo Julio Freitas



