La conciencia de la fe
La mayor batalla que una persona enfrenta no es contra las circunstancias, sino dentro de sí misma.
Es la lucha entre la fe del corazón y la fe racional. Ambas hablan de Dios, ambas pueden citar la Biblia e incluso participar de la iglesia, pero producen resultados completamente diferentes. La Biblia dice:
“Con toda diligencia guarda tu corazón…”. Proverbios 4:23
¿Por qué?
- Porque el corazón humano no es un guía seguro.
- Cuando la fe nace del corazón, queda sometida a las emociones; cuando nace de la razón iluminada por la Palabra de Dios, permanece firme.
La fe del corazón
Es una fe dirigida por los sentimientos y no por la verdad. Por eso es:
- Emotiva: necesita sentir para creer.
- Sentimental: toma decisiones basadas en las emociones del momento.
- Impulsiva: actúa sin reflexionar ni consultar la Voluntad de Dios.
- Egoísta: busca lo que le agrada, no necesariamente lo que agrada a Dios.
- Inconstante: hoy está firme, mañana desanimada.
- Vanidosa: busca reconocimiento, aprobación y elogios.
Esta fe permanece mientras todo sale bien.
- Pero cuando llegan el sacrificio, el silencio de Dios, la disciplina o las pruebas, comienza a cuestionar, a retroceder o incluso a abandonar el camino.
- Es la fe de quien dice: “Yo siento…”, “Yo creo que…”, “No tengo paz para hacerlo…”, poniendo sus emociones por encima de la Palabra de Dios.
La fe racional
La fe racional no ignora los sentimientos, pero no se deja gobernar por ellos. Está fundamentada en la Palabra de Dios y en una decisión consciente. Es la fe que decide:
- Confiar, aunque no vea.
- Obedecer, aunque no entienda todo.
- Perseverar, aunque las respuestas demoren.
- Ser humilde, aceptando corrección y enseñanza.
- Cambiar, cuando descubre que está equivocada.
- Sacrificar, porque entiende que Dios honra la obediencia.
Esta fe no pregunta: “¿Qué siento?”, sino que pregunta: “¿Qué Dice Dios, qué Quiere Dios de mí?”.
- No depende del estado de ánimo.
- Depende de la certeza de que Dios siempre cumple Su Palabra.
… porque por fe andamos, no por vista… 2 Corintios 5:7
La conciencia de la fe inteligente
La conciencia de la fe consiste en examinar constantemente cuál de estas dos está gobernando nuestra vida. Cada decisión revela el tipo de fe que tenemos.
- Cuando la emoción domina la obediencia, prevalece la fe del corazón.
- Cuando la Palabra domina las emociones, prevalece la fe racional.
Por eso, Dios no busca personas que simplemente se emocionen con Él, sino que busca personas que crean lo suficiente como para obedecerLo incondicionalmente, aun cuando no «sientan» nada extraordinario.
La verdadera fe no se demuestra por lo que una persona siente durante una Reunión, Evento, Campaña, sino por las decisiones que toma cuando termina la Reunión.
La fe racional produce una vida estable, madura y transformada.
Es la fe que permanece hasta el final, porque está cimentada en la confianza en Dios y no en las emociones del corazón.
La pregunta que cada uno debe hacerse es: ¿Mi fe está siendo dirigida por lo que siento o por lo que Dios Dice? Ahí está la conciencia de la fe.
La Hoguera Santa confronta precisamente estos dos tipos de fe.
La fe del corazón que:
- Busca sentir.
- Vive de impulsos.
- Se ofende con facilidad.
- Quiere resultados inmediatos.
- Es inconstante.
- Busca reconocimiento.
La fe racional que:
- Decide obedecer.
- Confía aunque no vea.
- Persevera aunque no sienta.
- Acepta la corrección.
- Se deja transformar.
- Sacrifica porque cree en la Palabra.
Y Pedro revela el resultado de esa fe consciente:
… y a quien ahora no veis, pero creéis en Él (…) obteniendo, como resultado de vuestra fe, la Salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:8-9
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



