¿Y ahora qué?
No obstante, el Sólido Fundamento de Dios permanece firme, teniendo este Sello: El Señor conoce a los que son Suyos… 2 Timoteo 2:19
El momento en que recibiste el Sello del Espíritu Santo fue más que una experiencia; fue una Investidura Divina, una Declaración del Cielo sobre tu nueva identidad y propósito. Ya no sos el mismo, ahora sos hijo. Dios te Marcó, no para la inactividad, sino para una vida de impacto sin precedentes. La pregunta ahora no es si estás Sellado, sino ¿qué vas a hacer con este Glorioso Sello?
En primer lugar, tené en cuenta la magnitud de tu nueva condición. Ahora sos un Primogénito, Llamado a reflejar el carácter, la vida, las acciones, las reacciones y las prioridades de nuestro Padre Celestial. Esta es una transformación profunda, un llamado a la santidad que se manifestará en cada faceta de tu existencia. Pero no estás solo en esta tarea. Con el Espíritu Santo habitando en vos, poseés una Autoridad inquebrantable sobre todos los espíritus malignos. Las fuerzas de la oscuridad ya no tienen poder sobre tu vida; sos más que vencedor.
Esta autoridad también te capacita para vencer el mundo: sus tentaciones, sus problemas, sus persecuciones, sus tribulaciones y toda su maldad. El Sello no te aísla de las batallas, sino que te equipa para ganarlas. ¿Y cómo mantenés esta victoria y cuidás tu Salvación? A través de la comunión diaria con el Espíritu Santo, sumergiéndote en Su Palabra. Este es tu alimento, tu guía, tu consuelo, tu fortaleza constante.
Pero el Sello va más allá de tu crecimiento personal; te impulsa a una Misión. El Espíritu Santo no habita en vos para que te quedes de brazos cruzados. Su Propósito es que busques a los perdidos y a los que sufren, para que sean evangelizados, liberados y Salvos, tal como vos lo fuiste. Esta es la razón de ser de tu nuevo Poder. Y la responsabilidad es clara: cada uno de nosotros tiene el Llamado a hacer al menos un discípulo antes de que termine este año, alguien que sea Salvo y Sellado con el Espíritu Santo. ¡Imaginate el impacto si cada Primogénito asume este desafío!
Para cumplir esta Misión, es vital que te integres. Formá parte de un Grupo en la Universal, serví a los demás. La fe es comunitaria, y en el servicio descubrimos la plenitud de nuestro Llamado. Además, en la era de la comunicación, tu testimonio es más poderoso que nunca. No te calles. Usá la radio, la televisión, el diario El Universal, las redes sociales oficiales de la Iglesia. Compartí lo que Dios hizo en tu vida.
No podemos vivir cómodos pensando que, porque ahora somos Sellados con el Espíritu Santo, basta con esperar la muerte o el Arrebatamiento de la Iglesia. ¡Hay mucho, muchísimo por hacer, por contar y para ser Usados por Dios para Su Gloria! No importa tu edad, tu tiempo en la Universal o la cantidad de información Bíblica que tengas. El tiempo es ahora.
Permitamos que Dios nos use hasta el final de este año de 2026, como nunca antes, para Su Gloria. ¡El mundo espera!
Desde Jerusalén yo los Bendigo: Que el Señor te Bendiga y te Guarde, que el Señor Jesús haga Resplandecer la Luz de Su Rostro sobre vos y te dé la Paz, la Alegría de la Salvación y Su Protección, hoy, mañana y para todo siempre. ¡Amén!
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



