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“Obispo Julio, me siento desanimado…”

28 de julio 2026

“Obispo Julio, me siento desanimado…”

Fue lo que escuché de un Misionero que necesitaba una orientación.

No confundas el desánimo humano con la ausencia del Espíritu Santo.

Uno de los errores más comunes, especialmente entre quienes tienen poca experiencia en la vida cristiana o en el Ministerio Evangelístico que está lleno de desafíos, de una rutina intensa y de muchas responsabilidades, es pensar que, porque un día se sienten casados, es ausencia del Espíritu Santo.

Ese pensamiento, mezclado con cansancio y sentimiento de frustración, por no ver el resultado deseado, no viene de Dios. Es una confusión que, si no se reprende y corrige, puede abrir puertas a las dudas, a la irritación y a un sufrimiento espiritual innecesario.

El Señor Jesús no Prometió que los Bautizados con el Espíritu Santo nunca sentirían cansancio, tristeza o presión… Lo que sí Prometió fue Permanecer con aquellos que Le pertenecen. El Señor Jesús Dijo que el Espíritu Santo estaría con nosotros y en nosotros para que venzamos nuestro “yo”, el mal y el mundo.

… En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, Yo he vencido al mundo. Juan 16:33

El problema no es sentirse “desanimado” alguna vez. El problema comienza cuando el siervo alimenta el sentimiento de cansancio y frustración, y lo interpreta como una señal de que ya no tiene al Espíritu Santo o la Unción para llevar a cabo con excelencia la Misión que Dios le confió.

¿Por qué sucede esto?

Por la experiencia que tengo, en la mayoría de los casos, esto no sucede porque el Espíritu Santo se haya apartado, el siervo haya pecado o ya no tenga “Unción” para llevar a cabo la Misión de ganar almas en el Altar, sino porque dejó de ocuparse de lo más importante:

  • De la Palabra: las Sagradas Escrituras nos capacitan para vencer todos los pensamientos, sentimientos y circunstancias adversas a nuestra fe y al desarrollo de la Obra de Dios.
  • De las almas: dejó de enfocarse en las personas que siguen perdidas y de la lucha de las pocas, muchas o centenas de personas que dependen de él.
  • Validar su palabra: empezó a ignorar la seriedad de su palabra dada en Voto Solemne de servir hasta el último suspiro, en todas las circunstancias, lugar, hora o día.

El Espíritu Santo Usó a uno de los Apóstoles que más sufrió, a Pablo, para exhortar a los cristianos del primer siglo:

ocupaos en vuestra Salvación con temor y temblor Filipenses 2:12

El enfoque del siervo debe ser, sobre todo, preservar su comunión con Dios, mantener su conciencia pura, limpia y permanecer fiel hasta el final. Cuando ese enfoque se pierde, la mente comienza a ocuparse de otras cosas, y surgen las comparaciones:

  • Se compara con otros Misioneros o Pastores.
  • Se compara con otra etapa de su propio Ministerio.
  • Se compara con el desarrollo de otras iglesias.
  • Se compara con otros resultados.
  • Se compara con el tiempo en el que tenía menos responsabilidades y más amistades.

Y las comparaciones siempre producen frustración.

Recuerdo a un Pastor en sus primeros años de Ministerio; él tenía menos responsabilidades administrativas y más tiempo para evangelizar, veía muchos testimonios y sentía un gran “entusiasmo” en cada Reunión.

Hoy es responsable de una iglesia más grande y tiene otras responsabilidades, enfrenta problemas complejos y necesita tomar decisiones difíciles todos los días. Llegó a pensar: “Antes tenía más de Dios”, pero no necesariamente.

Lo que cambió no fue la Presencia del Espíritu Santo, lo que cambió fueron las circunstancias, la etapa del Ministerio y las responsabilidades.

Pero él interpretó esos cambios emocionales como cambios espirituales; y eso es un error grave.

Otro ejemplo

Un Pastor participa de una Reunión de Pastores con el Ob. Macedo, escucha un mensaje maravilloso, testimonios extraordinarios de otros que pasaron. Superaron sus desafíos, problemas; sin embargo, en lugar de alegrarse, comienza a compararse.

  • “Mi iglesia no está creciendo de la misma manera”.
  • “No logro formar tantos discípulos”.
  • “No obtengo los mismos resultados que otros”.
  • “Quizás no estoy agradando a Dios, y Él ya no está conmigo”.

¡Mirá cómo la comparación produce una mentira tras otra! Él estaba en paz, haciendo y dando su mejor, pero, a partir del momento que se comparó, empezó a dudar de aquello que Dios ya había hecho en su vida para ser Usado.

Algunos ignoraron el peligro de mirar hacia atrás; otros viven presos al pasado:

  • “Aquellos tiempos fueron los mejores de mi Ministerio”.

Pero Dios no nos Llamó para vivir de recuerdos; Su Gloria se renueva todos los días.

Nos Llamó para permanecer fieles como si fuera el último día. Quien vive mirando hacia atrás termina dejando de cumplir lo que Dios espera de él en el presente; y el voto que hicimos no tiene vuelta atrás.

Nuestro compromiso es mirar hacia adelante, con los ojos puestos en el Señor Jesús, para servirLo a través del pueblo que Lo representa hasta nuestro último suspiro.

Madurez espiritual

El Misionero o el Pastor Sellado con el Espíritu Santo necesita aprender una verdad que solo la madurez enseña:

  • No todo lo que pienso o siento refleja mi verdadera condición espiritual.

Hay días de cansancio, hay días de mucha presión personal y externa, hay días de poco entusiasmo. Esto forma parte de nuestra humanidad.

Lo importante es que, aun en esos días, la fe, la justicia y la misericordia permanezcan firmes, y la conciencia siga limpia delante de Dios.

La presencia del Espíritu Santo no se mide por la intensidad de una emoción, sino por una vida de obediencia, fidelidad, santidad y perseverancia.

Nunca alimentes pensamientos de duda, si no hay pecado oculto, rebeldía, desobediencia deliberada o una conciencia acusándote delante de Dios, esos pensamientos no vienen del Espíritu Santo.

… en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Efesios 6:16

¿Cómo debe ser mi actitud?

Cuando te toque un día difícil, no des lugar a las emociones ni tengas en cuenta las circunstancias, las miradas o los comentarios; mejor, evaluá tu comunión con Dios.

Y preguntate:

  • “¿Mi conciencia está limpia?”.
  • “¿Sigo obedeciendo la Palabra?”.
  • “¿Permanezco fiel al Voto que hice?”.
  • “¿Sigo buscando agradar a Dios más que a los hombres?”.
  • “¿Quiero que otros tengan la misma Oportunidad que yo tuve de conocer la Verdad y al Salvador?”.

Si la respuesta es sí, entonces seguí adelante. No vivas de comparaciones, del pasado ni te guíes por sentimientos; sino viví por la fe.

Les comparto algunos pasajes Bíblicos que Usé en los momentos más difíciles de mi vida Cristiana, Ministerial y Familiar:

Sobre vencerse a sí mismo:

… sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado. 1 Corintios 9:27

Pablo enseña que vencerse a sí mismo implica disciplina y autocontrol.

Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Gálatas 5:24

La victoria sobre uno mismo es crucificar los deseos carnales.

Sobre vencer el mal:

No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:21

La verdadera victoria no es justificar el egoísmo, responder con violencia o pecado, sino con bondad y justicia.

Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo […] para que podáis resistir en el día malo... Efesios 6:11,13

La armadura espiritual es la herramienta para vencer el mal.

Sobre vencer el mundo:

… En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, Yo he vencido al mundoJuan 16:33

Jesús asegura que en Él tenemos victoria sobre las presiones y tentaciones del mundo.

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 Juan 5:4-5

La fe en Cristo es la fuerza que nos permite superar el sistema mundano.

En resumen, sería así:

Vencerse a sí mismo → Disciplina, dominio propio y crucificar la carne.

Vencer el mal → Reprender el mal y usar la armadura espiritual.

Vencer el mundo → Responder con el bien, con fe en Jesús y confianza en tu victoria.

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas