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¿Por qué los religiosos son los que más murmuran?

9 de septiembre 2026

¿Por qué los religiosos son los que más murmuran?

La Sagrada Biblia nos enseña cómo vivir, nos da fuerzas para continuar creyendo en medio a las adversidades de la vida y nos advierte sobre las consecuencias de nuestras decisiones, prioridades, reacciones y palabras.

Podemos entenderLa, de una manera muy simple y práctica, en tres aspectos:

• 1. Los Mandamientos — nos enseñan cómo debemos vivir

Los Mandamientos muestran la Voluntad de Dios y nos enseñan cómo debemos conducir nuestra vida: en lo personal, en el matrimonio, en casa, en el trabajo, en la sociedad con las personas, con nuestras palabras, finanzas, con nuestras responsabilidades, principalmente, en nuestra relación con Dios.

No basta con conocer lo que Dios Prometió; es necesario obedecer Lo que Él Mandó hacer o no hacer.

Y aquí comienza una de las razones por las cuales el religioso puede murmurar: conoce lo que está escrito, conoce los Mandamientos y conoce la Palabra de Dios, pero muchas veces quiere las Promesas sin asumir la responsabilidad de obedecer.

• 2. Las Promesas — nos dan fuerzas para seguir

Las Promesas nos sostienen en los momentos difíciles. Nos dan fe, esperanza, ánimo y fuerzas para continuar creyendo cuando todavía no vemos aquello que esperamos.

Pero aquí está el peligro: hay personas que aman las Promesas, pero no aman la obediencia.

Quieren la Bendición, pero no quieren el Mandamiento.

Quieren el Resultado, pero no quieren obedecer el proceso.

Quieren las Promesas de Dios, pero no quieren vivir de acuerdo con los Mandamientos de Dios.

Entonces, cuando aquello que esperan no sucede, comienzan a cuestionar, reclamar y murmurar:

“Yo creo en la Biblia, pero mi vida no cambia”.

“Yo creo en las Promesas, ¿Por qué Dios no responde?”.

“Yo tengo Fe, pero no tengo certeza de mi Salvación”.

Y ahí comienza la murmuración.

• 3. El Juicio — nos recuerda que nuestras palabras, decisiones y reacciones tienen consecuencias

La Sagrada Biblia, Palabras del Altísimo también nos muestra que cada decisión trae consecuencias.

Dios nos da libre albedrío, pero no nos da libertad para escoger las consecuencias.
Si una persona toma decisiones contrarias a la Palabra de Dios, no puede culpar a Dios por los resultados catastróficos.

Porque muchas veces la raíz del problema no está en la falta de fe en las Promesas, sino falta de fe en la obediencia a la Palabra.

El religioso puede conocer muchos versículos, hablar de Dios y reclamar Sus Promesas, pero si sus pensamientos, sus palabras, sus decisiones y sus actitudes contradicen la Palabra de Dios, continuará cosechando las consecuencias negativas de esas decisiones.

Por eso, en lugar de examinar su propia vida, puede comenzar a murmurar contra Dios, contra las circunstancias e incluso contra otras personas.

La Promesa no puede sustituir la obediencia.

La persona puede conocer cientos de versículos, pero si sus pensamientos, sus palabras, sus decisiones y sus actitudes contradicen la Palabra de Dios, seguirá cosechando las consecuencias negativas de esas decisiones.

Por eso, no debemos leer la Biblia solamente para encontrar una Promesa que nos agrade, que venga al encuentro de nuestros problemas, necesidades.

• Debemos preguntarnos sinceramente:

“¿Qué me está enseñando Dios a hacer?”.

“¿Qué debo obedecer?”.

“¿Qué decisión estoy tomando que está produciendo este resultado?”.

“¿Qué debo cambiar?”.

Porque los Mandamientos nos enseñan cómo vivir, las Promesas nos dan fuerzas para continuar soñando despiertos y el Juicio nos recuerda que nuestras decisiones tienen consecuencias.

Y cuando una persona entiende esto, deja de vivir solamente reclamando lo que Dios “todavía no Hizo” y comienza a examinar lo que ella está haciendo con aquello que Dios ya le Enseñó.

Ahí está la diferencia entre el religioso y el fervoroso, entre quien conoce la Biblia y quien realmente vive por la Palabra de Dios.

Respondió Jesús y les Dijo:

No murmuréis entre vosotros. Juan 6:43

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas