El Dios de lejos, el Dios de cerca y el Dios dentro de nosotros
Dios siempre Es el Mismo. Él no cambia. Lo que cambia es la distancia que nosotros permitimos que exista entre Él y nosotros.
Por eso, la pregunta no es si Dios está cerca o lejos. La verdadera pregunta es: ¿dónde estamos nosotros con relación a Él?
El Espíritu Santo a través del Profeta Joel, Dios hace un Llamado a Su pueblo:
… volved a mí de todo corazón… Joel 2:12
En otras palabras, Dios estaba Diciendo: «Ustedes se han alejado de Mí. He sido para ustedes un Dios de ‘lejos’, no porque Yo me haya apartado, sino porque ustedes decidieron vivir lejos de Mí. Vuelvan a Mí».
La distancia entre Dios y el ser humano no la determina Dios, sino cada uno de nosotros.
En este Pasaje de Jeremías, Dios Pregunta:
¿Soy yo un Dios de cerca (…) y no un Dios de lejos? (…) ¿No Lleno Yo los cielos y la tierra?… Jeremías 23:23-24
Observá que Dios no Dijo: «Puedo llenar los Cielos y la tierra».
Él Preguntó: «¿No Lleno Yo los cielos y la tierra?».
Él Es Omnipresente, está en todos los lugares al mismo tiempo, así que está en todas partes. Sin embargo, vivimos en una sociedad llena de maldad, incredulidad, egoísmo, vanidad, inmoralidad, violencia y materialismo. Por esta razón muchas personas están vacías espiritualmente, porque no valoran, no buscan la Presencia de Dios. Sin embargo, Él solo se hace Presente en el interior de quienes se entregan con sinceridad y totalidad a Él, no a una religión o filosofía de vida.
Esto revela que el problema nunca ha sido la Ausencia de Dios, sino la distancia del corazón, es decir, del alma humana, hacia Él.
Hace más de dos mil años, después de la Venida del Señor Jesús, como Cordero de Dios que Quita el pecado de todos los arrepentidos, existe una realidad aún más gloriosa. No solo podemos tener al Dios de cerca, sino también al Dios dentro de nosotros, por medio del Espíritu Santo.
Jesús Dijo:
Si alguno Me ama, guardará Mi Palabra; y Mi Padre lo Amará, y vendremos a él, y haremos con él Morada. Juan 14:23
Ese siempre ha sido el Mayor Deseo de Dios: habitar en el interior de aquellos que Lo buscan, Lo aman y Lo valoran como Padre y con sinceridad.
El Espíritu Santo es el cumplimiento de esa Promesa. Él Llena el corazón vacío, fortalece la fe, guía nuestra conciencia, nos da Poder para vencer las tentaciones y tribulaciones, y nos mantiene en una Comunión constante con Dios.
Podemos decir que existen tres condiciones espirituales:
- El Dios de lejos: para quien vive apartado de Él.
- El Dios de cerca: para quien se arrepiente, se convierte y camina en comunión con Él.
- El Dios dentro de nosotros: para quien ha recibido el Sello del Espíritu Santo y se ha convertido en Morada de Dios.
Ese es el Propósito del Señor Espíritu Santo: no solamente estar cerca de nosotros, sino vivir en nosotros.
Por eso, el Llamado sigue siendo el mismo:
… volved a mí de todo corazón… Joel 2:12
Quien responde a ese Llamado deja de «conocer» a Dios solo desde la distancia (información), experimenta Su cercanía y, finalmente, recibe el mayor Regalo que Él puede conceder: Su Espíritu Santo habitando en su interior. Ese es el verdadero cumplimiento de la Promesa de la Lluvia Tardía, que Llena el alma de la Presencia de Dios y la capacita para permanecer fiel hasta el fin.
Esta Hoguera Santa en Monte Sión es para vos
Si aún no subiste al Altar para ofrecer tu sacrificio trino: espiritual (mente, pensamientos, planes, conjeturas y excusas), emocional (alma, traumas, complejos, rencores y fantasías) y material (cuerpo, vida, cosas, dinero y títulos) hacelo de manera completa, como Dios te ha Revelado y Pedido, porque serás Lleno de Su Espíritu, y los que ya lo son, recibirán el Libramiento Divino que necesitan.
¡Fuerza!
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



