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Las diferentes etapas de la vida del Misionero y sus tentaciones

7 de julio 2026

Las diferentes etapas de la vida del Misionero y sus tentaciones

Una verdad que todos los siervos de Dios debemos comprender es estar alertas sobre los diferentes niveles de tentaciones, pruebas y persecuciones que no desaparecen; simplemente cambian de nivel y de estrategia.

Las potestades del aire no intentan derribar a un siervo maduro de la misma manera que intentan derribar a alguien que recién está llegando a la Universal. A medida que una persona se libera, se convierte, es Bautizada con el Espíritu Santo, se desarrolla espiritualmente y asume mayores responsabilidades espirituales, las tentaciones se vuelven más sutiles, más refinadas y, muchas veces, más peligrosas.

1. La etapa de liberación

Cuando llegamos a la Universal, muchos veníamos cargando cadenas espirituales, malos hábitos, traumas, tradiciones, vicios, pecados y diferentes influencias malignas.

Las tentaciones estaban relacionadas principalmente con aquello que dominaba nuestra vida:

  • Rencores y resentimientos.
  • Mentiras.
  • Vicios.
  • Inmoralidad.
  • Irresponsabilidades.
  • Violencia.
  • Prácticas ocultistas.
  • Conductas destructivas.
  • Malas amistades.
  • Irreverencia a los padres.

En esta etapa, la lucha consistía en romper las cadenas que nos mantenían cautivos de las fuerzas del mal.

2. La etapa de la conversión

Después de la liberación, surge el comienzo de la conversión. La persona ya sabe qué es correcto y qué es incorrecto. Ya recibió orientación Bíblica, ya fue perdonada y ahora debe decidir obedecer a Dios o no.

Las tentaciones continúan, pero ahora aparecen como decisiones personales:

  • Volver a los hábitos del pasado.
  • Alimentar pensamientos incorrectos.
  • Descuidar la oración y la comunión con Dios.
  • Resistirse a cambiar el carácter (espíritu personal).
  • Vivir de emociones y no de la fe.

Acá la lucha no es solo contra lo que está afuera, sino contra la propia voluntad, las manías, las inclinaciones y las costumbres.

3. La etapa del Bautismo con el Espíritu Santo

Cuando la persona recibe el Sello del Espíritu Santo, comienza una nueva etapa.

Ya no es la misma persona que llegó a la Universal. Tiene discernimiento espiritual, entiende la Voluntad de Dios y posee una relación personal con Él.

Sin embargo, surgen nuevas tentaciones:

  • La autoconfianza excesiva.
  • La falta de vigilancia.
  • El orgullo espiritual.
  • El descuido en la vida espiritual.
  • Pensar que ya alcanzó todo lo que «necesitaba».

La lucha ahora es permanecer Lleno del Espíritu Santo y conservar la humildad de espíritu.

4. La etapa de Evangelista, CPO, Colaborador u Obrero

Cuando la persona comienza a servir activamente en la Obra de Dios, las tentaciones adquieren otra dimensión.

Ya no giran solo alrededor de la Salvación personal, sino también alrededor del servicio a Dios.

Aparecen situaciones como:

  • Desánimo.
  • Comparaciones con otros.
  • Celos Ministeriales.
  • Sentimientos de desprecio, «injusticia».
  • Deseo de reconocimiento.
  • Éxito en el desarrollo de la Obra en su localidad.
  • Vanidad espiritual.
  • Críticas y murmuraciones.
  • Dudas acerca del Llamado.
  • Resistencia en obedecer.
  • Expectativas de cambiar de País, Provincia.

Una de estas cosas ha hecho que algunos pocos se vuelvan soberbios espiritualmente o confusos.  

5. La etapa de Misionero, Auxiliar y Titular soltero

Cuando una persona entrega su vida para servir a tiempo completo en la Obra de Dios, enfrenta desafíos aún más específicos.

Aunque cuenta con el Apoyo de la Iglesia, de la estructura de la Obra y de la Dirección espiritual, aparecen tentaciones propias de la responsabilidad Ministerial.

Tentaciones relacionadas con la Obra

  • Miedo a no desarrollar la Obra que le ha sido confiada.
  • Sentimiento de incapacidad.
  • Temor de no saber ayudar a los Voluntarios de los Grupos o hacer las actividades.
  • Preocupación excesiva por ver más personas, más Evangelistas.
  • Ansiedad por alcanzar metas personales.
  • Miedo al fracaso.
  • Desánimo frente a las dificultades.
  • Sentirse insuficiente para la tarea.

Tentaciones relacionadas con el carácter

  • Comodidad.
  • Justificarse constantemente.
  • Perder la iniciativa.
  • Hacer la Obra de forma mecánica.
  • Perder la pasión por las almas.
  • Trabajar en “piloto automático”.
  • Caer en la rutina Espiritual.
  • Servir por obligación y no por amor.

Tentaciones relacionadas con la vida sentimental

Esta suele ser una de las áreas que más exige vigilancia.

Puede surgir:

  • Carencia emocional.
  • Ansiedad por formar una familia.
  • Interés por alguien fuera de la Espiritualidad establecida.
  • Fantasías sentimentales.
  • Idealización personal.
  • Impaciencia por ponerse de novio o casarse a su tiempo.

Por eso es fundamental confiar en el Cuidado Divino y en la orientación de la dirección espiritual, que desea ver realizado al siervo de Dios, primero en su vida espiritual y después en su vida sentimental, pero todo a su tiempo.

En esta etapa, la lucha es aprender a servir sin perder la humildad y sin buscar la propia honra.

Quitar, arrancar, cortar lo que sea ocasión para pecar…

  • ¿Amistades en la Obra o fuera de la Obra?
  • ¿Teléfono?
  • ¿Familiares?
  • ¿Tablet?
  • ¿Computadora?

Conclusión

A medida que crecen las responsabilidades, también cambian las tentaciones.

Al principio, los espíritus engañadores intentan destruir a la persona a través de pecados evidentes y visibles.

Más adelante, intentan desviarla mediante el orgullo, el desánimo, la comodidad, la ansiedad, la religiosidad o las emociones mal administradas.

Por eso, en todas las etapas de la vida espiritual y ministerial, la vigilancia sigue siendo indispensable.

El siervo de Dios que mantiene una comunión constante con Dios conserva la humildad, acepta la corrección y permanece dependiente del Espíritu Santo, podrá mantenerse firme, independientemente de la etapa en la que se encuentre.

Y si tu mano te es ocasión de pecar, córtala; te es mejor Entrar en la Vida manco, que teniendo las dos manos ir al infierno, al fuego inextinguible, donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA. Y si tu pie te es ocasión de pecar, córtalo; te es mejor entrar cojo a la vida, que teniendo los dos pies ser echado al infierno, donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA. Y si tu ojo te es ocasión de pecar, sácatelo; te es mejor entrar al Reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde EL GUSANO DE ELLOS NO MUERE, Y EL FUEGO NO SE APAGA. Marcos 9:43-48

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas