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¿Cómo saber si estamos nutridos por la Palabra de Dios?

18 de septiembre 2026

¿Cómo saber si estamos nutridos por la Palabra de Dios?

No basta con tener, leer y estudiar la Sagrada Biblia; solo estamos verdaderamente nutridos Espiritualmente cuando la Palabra de Dios produce efectos visibles en nuestra vida, y eso demanda una práctica diaria.

Te dejo 5 cosas que he practicado desde mi adolescencia y que muestran si estamos o no nutridos por la Palabra de Dios.

1. Estamos nutridos por la Palabra cuando la practicamos

“Sed hacedores de la Palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos”. Santiago 1:22

La primera y más evidente señal de que estamos bien alimentados espiritualmente es que obedecemos lo que Dios nos Revela, aunque aquello implique sacrificio.

• Pregunta: ¿Estoy practicando lo que aprendo, leo y sé, o solo estoy acumulando conocimiento Bíblico?

2. Estamos nutridos por la Palabra cuando tenemos temor y fuerzas para resistir el pecado

“En mi corazón he atesorado Tu Palabra, para no pecar contra Ti”. Salmos 119:11

Así como una persona bien alimentada físicamente tiene más resistencia, cuando estamos nutridos por la Palabra tenemos más fuerza espiritual para decirle que no a las tentaciones.

• Pregunta: ¿La Palabra me está ayudando a vencer los pecados que antes dominaban mi vida?

3. Estamos nutridos por la Palabra cuando crecemos espiritualmente

“… desead como niños recién nacidos, la leche Pura de la Palabra, para que por Ella Crezcáis para Salvación”. 1 Pedro 2:2

El alimento produce crecimiento. Si después de meses o años seguimos siendo los mismos, algo está fallando en nuestra alimentación espiritual.

• Pregunta: ¿Soy más maduro espiritualmente que hace seis meses o un año?

4. Estamos nutridos por la Palabra cuando producimos Buenos Frutos

“Yo Soy la Vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto”. Juan 15:5

Los frutos aparecen en el carácter; pasamos a tener:

  • Más paciencia.
  • Más disciplina.
  • Más confianza.
  • Más dominio propio.
  • Más fidelidad.
  • Más discernimiento.
  • Más humildad.
  • Más temor de Dios.
  • Más gratitud.
  • Más intrepidez.

Pregunta: ¿Las personas que me rodean pueden percibir cambios positivos en mi comportamiento?

5. Estamos nutridos por la Palabra cuando tenemos hambre de seguir alimentándonos

“Cuando se presentaban Tus Palabras, yo las comía; Tus Palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque se me llamaba por Tu Nombre, oh Señor, Dios de los Ejércitos”. Jeremías 15:16

Una persona sana siente hambre regularmente. Lo mismo sucede cuando estamos espiritualmente sanos: no consideramos la Palabra una obligación, sino una necesidad.

• Pregunta: ¿Tengo deseo de escuchar, leer y meditar en la Palabra de Dios?

Autoevaluación

Si la Palabra de Dios te está llevando a:

✅ Obedecer más.

✅ Pecar menos.

✅ Crecer espiritualmente.

✅ Dar buenos frutos.

✅ Tener más deseo de buscar y servir a Dios.

Entonces podés estar seguro de que tu alma está siendo bien nutrida.

Pero si hay desobediencia constante, indiferencia espiritual, ausencia de frutos y falta de crecimiento, gratitud y temor a la Palabra de Dios, es necesario que reconozcas que tu alma necesita volver urgentemente al Alimento Espiritual: la Palabra de Dios.

“Venga también a mí Tu Misericordia, oh SEÑOR, Tu Salvación, conforme a Tu Palabra. Y tendré respuesta para el que me afrenta, pues confío en Tu Palabra”. Salmos 119:41-42

Cuando vivimos de acuerdo con la Palabra de Dios:

  • Nuestra alma tiene paz aun en medio de las luchas.
  • No guardamos resentimientos.
  • Somos constantemente limpiados de malos pensamientos.
  • Conservamos la sensibilidad a la Voz de Dios.
  • Tenemos sed de Su Presencia.

“… Cristo amó a la iglesia y se dio a Sí Mismo por ella, para Santificarla, habiéndola Purificado por el Lavamiento del Agua con la Palabra…”. Efesios 5:25-26

La prueba de que estamos nutridos por la Palabra no es cuánto sabemos de ella, sino cuánto vivimos de acuerdo con lo que nos enseña.

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas