¿Cuáles son las necesidades de nuestra alma?
La Palabra de Dios Alimenta, Hidrata y también Viste Espiritualmente a una persona.
Para sostener Bíblicamente la comparación entre las necesidades del cuerpo físico y las necesidades espirituales del alma, quiero mostrarles que, así como el cuerpo físico necesita alimento, agua y vestimenta, nuestra alma también necesita:
1. Alimento Espiritual: La Palabra de Dios
Así como el alimento saludable fortalece el cuerpo, la Palabra de Dios fortalece el alma.
“Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: ‘NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS’”. Mateo 4:4
Sin el alimento espiritual, nuestra alma se debilita; pero cuando somos nutridos por la Palabra de Dios y la practicamos, crecemos espiritualmente.
2. Agua Viva: La Palabra de Dios
Así como el agua es indispensable para mantener vivos los órganos vitales y, por consiguiente, el cuerpo, la Palabra de Dios sacia la sed espiritual.
“… Cristo amó a la iglesia y se dio a Sí Mismo por ella, para santificarla, habiéndola Purificado por el Lavamiento del Agua con la Palabra…”. Efesios 5:25-26
• La Palabra de Dios limpia, refresca y renueva el alma diariamente.
• El Agua de la Palabra de Dios nos Limpia, porque nos revela lo que debemos cambiar, mejorar o dejar de hacer.
• El Agua de la Palabra de Dios hidrata los órganos vitales de nuestro ser espiritual, pues nos enseña a:
· Tener buenos ojos.
· Hablar con verdad.
· Saber a quién escuchar.
· Tener el corazón limpio.
· Hacer todas las cosas como para Cristo.
· Comportarnos correctamente.
· Discernir cómo, con quién y por dónde andar.
· Priorizar lo que realmente importa.
3. Vestidura Espiritual: La Justicia que viene de Dios
Así como necesitamos vestir el cuerpo para cubrir nuestra desnudez física, necesitamos ser vestidos espiritualmente por Dios.
“… mas si andamos en la Luz, como Él está en la Luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la Sangre de Jesús su Hijo nos Limpia de todo pecado”. 1 Juan 1:7
“Bienaventurados los que lavan sus vestiduras, para tener derecho al árbol de la Vida…”. Apocalipsis 22:14
La Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, y mediante la obediencia a la Palabra de Dios somos revestidos de justicia delante de Él. Por eso, antes de valorar la salud física, el matrimonio, la familia o la economía, debemos valorar y asegurarnos de que nuestra alma esté bien delante de Dios.
Entonces, podemos ver que la Palabra de Dios:
• Nos alimenta.
• Nos lava e hidrata espiritualmente.
• Nos viste de justicia mediante la Obra Redentora del Señor Jesús.
“Amado, ruego que seas prosperado en todo, así como prospera tu alma, y que tengas buena salud”. 3 Juan 1:2
Si el alma prospera, toda la vida comienza a encontrar el rumbo que Dios Determinó.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



