Todo hombre lo debe saber
El profeta Joel declara: “Forjad espadas de vuestras rejas de arado y lanzas de vuestras podaderas; diga el débil: Fuerte soy”. Joel 3:10
Las rejas de arado y las podaderas son herramientas de trabajo agrícola, no son armas de guerra. Sin embargo, Dios manda transformarlas en instrumentos de guerra.
¿Cómo se transforman estas herramientas en armas?
- No ocurre por casualidad.
- El metal debe pasar por el fuego.
- Debe ser llevado al horno del herrero hasta quedar al rojo vivo.
- Luego recibe golpes de martillo una y otra vez, hasta perder su forma original y adquirir una nueva.
- El metal frío se rompe, se daña.
- Pero el metal que es llevado al fuego se transforma.
Ahí está una de las grandes Revelaciones de este Pasaje. Dios no Quiere simplemente mejorar al hombre, sino Transformarlo.
Y esta Transformación solo puede ocurrir cuando el hombre permanece en el Fuego de Dios, en la Hoguera del Espíritu Santo.
- El fuego ablanda.
- El fuego cambia la forma.
- El fuego quiebra la resistencia.
- El fuego da una nueva utilidad.
- El fuego convierte una herramienta de trabajo en un instrumento de guerra.
- El Fuego del Espíritu Santo nos Forja para la defensa, el ataque, la conquista y la protección.
Pero la obra no termina ahí.
Porque de nada sirve tener “armas en las manos” de alguien que sigue pensando, viéndose como incapaz, insuficiente, despreparado o como un agricultor “derrotado”.
Por eso el Espíritu Santo usa a Joel para añadir: “… diga el débil: ¡Fuerte soy!” (Joel 3:10). Ahora hay una Transformación interior.
- Hay un cambio de mentalidad.
- Hay un cambio de vocabulario.
- Hay un cambio de visión.
- Hay un cambio de acción.
Ya no dice: “No puedo”, “No sé cómo hacerlo”, “No voy a lograrlo”, “Todo está perdido”, “Es demasiado tarde”, “Ya lo he intentado en otras ocasiones”.
Ahora declara: “Hoy decido dejarme forjar en el Fuego de esta Hoguera Santa”, “Lo que importa es que Dios cree en mí, más que yo creo en mí mismo”, “Todo lo puedo a través del Espíritu Santo que me Fortalece”, “Mi esposa y yo serviremos al Señor”, “Dios va a usar mi testimonio para Salvar a los sinceros”, “Este grupo se multiplicará”, “Este gigante caerá en el Nombre de Jesús”, “Todos mis familiares valorarán al Espíritu Santo”.
Es un hecho: Dios Transforma las herramientas.
- Transforma la mente.
- Transforma las palabras.
- Transforma las obras de nuestras manos.
- Transforma el corazón.
- Y aunque Joel no menciona explícitamente la palabra fuego, es imposible forjar una espada sin él.
Por eso vemos el mismo principio en Pentecostés.
- Había Fuego del Espíritu Santo.
- Y aquellos pescadores, hombres sencillos y comunes, salieron transformados.
- Los tímidos se volvieron valientes.
- Los inseguros se volvieron intrépidos.
- Los débiles se volvieron fuertes.
Cuando hay Fuego del Espíritu Santo, hay Transformación.
- Sin Fuego puede haber información.
- Sin Fuego puede haber emoción.
- Sin Fuego puede haber una reunión más.
- Sin Fuego puede haber seguidores, no Discípulos.
Pero cuando el Fuego de Dios Desciende sobre la vida de los que están sobre Su Altar:
- Lo que era débil se Fortalece.
- Lo que era común se vuelve Extraordinario.
- Lo que era inútil se vuelve Útil para el Reino.
- Y lo que parecía derrotado se levanta y Vence para la gloria de Dios.
Por eso, hoy, el Llamado sigue siendo el mismo: ¡Despertad a los valientes!
Vayamos por el Fuego del Espíritu Santo, porque todo lo que pasa por Su Fuego es transformado. Y el que es transformado por Dios deja de pensar, verse, hablar y actuar como incapaz, débil, miedoso o derrotado, y comienza a vivir como guerrero vencedor, en el Nombre del Señor Jesús.
¡Fuerza!
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



