3.° Día: Renunciar a lo carnal
Limpiar la tierra implica dejar actitudes, «amistades», costumbres, lugares o manías que bloquean la Presencia de Dios y nos alejan de Su Voluntad. Así como un terreno necesita ser limpiado para producir buenos frutos, nuestra vida también necesita ser purificada de todo aquello que alimenta la naturaleza carnal y debilita nuestra comunión con Él.
El Espíritu Santo Dice a través del Profeta Joel:
Porque una nación ha subido contra Mi tierra, poderosa e innumerable; sus dientes son dientes de león, y tiene colmillos de leona. Joel 1:6
Esta «nación» representa todo aquello que invade el corazón y consume lo que Dios Quiere hacer en nosotros. Son pensamientos negativos, sentimientos destructivos, malos hábitos y decisiones que, poco a poco, ocupan el lugar que Le corresponde a Dios.
Guardá esto para toda la vida: igual que tirar la basura cada día, debemos desechar pensamientos y acciones que contaminan nuestra mente, nuestro corazón y nuestra fe. No podemos permitir que aquello que nos perjudica permanezca dentro de nosotros.
Por eso, tomá la decisión de vigilar lo que pensás, hablás y alimentás en tu interior. Renunciar a lo carnal es decir no a todo lo que fortalece el ego, los resentimientos, las críticas, la impaciencia y los malos pensamientos.
Decite a vos mismo: “No aceptaré más ni alimentaré malos pensamientos en mi contra y en contra de nadie”.
Cuando hacemos esta limpieza interior, demostramos que realmente queremos volvernos a Dios y darLe el primer lugar en nuestra vida.
… volved a Mí de todo corazón… Joel 2:12
Y decí esto en voz alta: “Sin limpieza, no hay Presencia”.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas
– LEÉ TAMBIÉN:
– 1.° Día: Sin limpieza no hay Presencia
– 2.º Día: Arrepentirse de corazón
– 3.° Día: Renunciar a lo carnal
– 4.º Día: Permitir que Dios te Revele y Purifique



