Blog Mensajes Obispos y Pastores

7 Hábitos que fortalecen tu vida espiritual, matrimonial y Ministerial

17 de abril 2026

7 Hábitos que fortalecen tu vida espiritual, matrimonial y Ministerial

Hoy veremos 7 hábitos que todos los que sirven en el Altar y en el Atrio deben tener: 

Hábito 1: Si te comprometés, cumplilo

Tu palabra debe tener peso: Cuando un Pastor, una Esposa, un Auxiliar, un Misionero o una Obrero comienza a buscar, a crear e intentar vivir de excusas, ya está siendo reprobado por el Espíritu Santo.

Lo que quiero resaltar en “honrar tu palabra” es, primero, tu carácter.

Porque no sos lo que sabés, no sos lo que tenés, sos lo que hacés, especialmente cuando nadie te ve.

El carácter es lo único que resiste cuando todo lo demás cae, pasa, se acaba.

Si no lo ves así, entonces, nunca vas a madurar en tu vida Espiritual, matrimonial y mucho menos en la Ministerial.

Antes bien, sea vuestro hablar: ‘Sí, sí’ o ‘No, no’; y lo que es más de esto, procede del mal. Mateo 5:37

Todos estamos en la Obra de Dios porque la Iglesia creyó en nuestra palabra. Por eso, creé en tu palabra, honrala, porque tu carácter depende de lo que decís.

Fijate en la alerta que el Señor Jesús hace, con respecto a que el mal se aprovecha de la falta de honra de la propia palabra.

Cuando valoramos nuestra propia palabra, el mal no tiene cómo actuar en nuestra vida, matrimonio y Ministerio.Si prometiste, hacelo; si lo predicaste, practicalo. Tu compromiso con vos mismo cuenta más que cualquier excusa.

Hábito 2: No te quedes atrapado a los problemas, sentimientos y frustraciones, buscá la Sabiduría Divina para resolverlos, superarlos

El Espíritu Santo nos Revela en la Sagrada Biblia que no debemos ignorar los problemas, sino que debemos enfrentarlos:

  • con discernimiento espiritual, fe y valentía…
  • evitando dar atención a malos ejemplos…
  • evitando discusiones inútiles…
  • evitando compararse con otros…
  • evitando murmurar…
  • y enfocándote en lo que edifica, en tus responsabilidades.

Las falsas doctrinas y las vanidades

Si alguno enseña una Doctrina diferente y no se conforma a las Sanas Palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la Doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso (enfermizo) en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la Verdad, que suponen que la Piedad es un medio de ganancia. Pero la piedad, en efecto, es un medio de Gran Ganancia (para la Salvación de almas) cuando va acompañada de contentamiento. 1 Timoteo 6:3-6

No te engañes pensando, deseando y soñando que los problemas se van a resolver por sí solos, porque eso no pasará.

Así que enfocate en las soluciones y resolvelos rápidamente. En caso de que no logres hacerlo en 2 o 3 semanas, no postergues, hablá con el Responsable del País, de la Provincia, del Partido, pero hablá, buscá ayuda.

Hábito 3: Hacé de la reconciliación una prioridad

No dejes que el conflicto se acumule en tu mente y desvíe tu enfoque, que pase a tu corazón, enfríe tu matrimonio y ate tu Ministerio.

No esperes por el otro, andá primero y reconciliate, para que «no te metas en un problema aún más grande…”.

Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el Altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del Altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Reconcíliate pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. Mateo 5:23-25

El mal y los malos tienen como objetivo que seas echado en la cárcel, la prisión espiritual: soledad, frialdad, oscuridad, abandono, sufrimiento y aislamiento.

Aprendé que peor que pasar un mal momento con alguien es ser echado en la cárcel.

Y es sobre eso que el Señor Jesús nos está advirtiendo: ¡Ojo!

Es normal molestarse o decepcionarse con las personas, pero hacé de la reconciliación un hábito en tu vida. 

Hábito 4: Planificá con diligencia

La visión clara no es solo trimestral, semestral o anual, como las personas normalmente lo hacen, sino una vida guiada por principios y, por supuesto, objetivos diarios y semanales.

Los planes del diligente ciertamente llevan a la abundancia (Proverbios 21:5).

La claridad en tus objetivos espirituales, matrimoniales y Ministeriales expande tu camino y define tus acciones.

Así que tomate un tiempo, pocos minutos al final de la tarde o de la noche, para planear hacer al día siguiente lo que no pudiste empezar, completar o realizar hoy.

¡Ojo! Tomar nota es importante, porque esto va a demandar actitudes y decisiones de tu parte sobre estos objetivos a corto y mediano plazo. 

Hábito 5: Aprendé de los buenos ejemplos

Imitar no es copiarse, es absorber principios, valores, ejemplos correctos; es ser humilde para seguir buenos ejemplos.

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y andad en amor, así como también Cristo os Amó y Se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como Fragante Aroma. Efesios 5:1-2

Espejate en quienes ya lograron lo que deseás; a ejemplo de los Héroes de la fe, del Obispo Macedo, de la Sra. Ester, y otros Líderes que tienen:

  • un Ministerio Probado y Aprobado, Consagrado y Sagrado…
  • un Matrimonio realizado, estructurado, sólido…
     
    Discípulos de Jesús y no de ellos, pero formados con un carácter intachable y un matrimonio ejemplar. 

Observá, aprendé y adoptá actitudes, enfocándote en tu propio Ministerio a la Luz de la Palabra de Dios.

Hábito 6: Poné a Dios en todo lo que hacés

No se trata solo de orar, sino de rendirLe el control de todo lo que hacés.

Aunque las cosas no salgan como planeás, esperás o deseás, lo importante es que todo lo hagas en espíritu por Él y para Él.

Encomienda tus obras al SEÑOR, y tus propósitos se afianzarán. Proverbios 16:3

Consagrá toda tu vida a Dios. Orá por Su Dirección y sé valiente. EntregaLe tus planes, propósitos, esfuerzos e intenciones, y Él se ocupará de todo lo demás. 

Hábito 7: Sembrá constantemente

Más que invertir en conocimientos, títulos, dinero y cosas, el principio es no dejar de sembrar lo más valioso que tenés, como: fe, tiempo para meditar en la Palabra, esfuerzo para Evangelizar a los perdidos y uso de los recursos para cuidar al Pueblo que ya viene a la Iglesia.

De mañana siembra tu semilla y a la tarde no des reposo a tu mano, porque no sabes si esto o aquello prosperará, o si ambas cosas serán igualmente buenas. Eclesiastés 11:6

Esta enseñanza abarca buscar a los perdidos y cuidar a los que ya vienen a la Iglesia, y amar a las almas.

Creá el hábito de invertir en tu fe, en las almas, hacer el trabajo de Discipulado, comprar solo lo básico, y no malgastar.

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas