Administrar bien tu dinero también es honrar lo que Dios te da
Consejos para los adolescentes – Parte 4
“El que pone atención a la Palabra hallará el bien, y el que confía en el Señor es bienaventurado”. Proverbios 16:20
Lo que llega a tus manos primero llegó a las manos de tus padres. Y ese dinero que para vos tal vez no alcanza para muchas cosas no es solo papel, sino sudor, tiempo, esfuerzo, dedicación, sacrificio y renuncia; en otras palabras, es sangre.
Cuando ofrendamos a Dios, ese dinero que para las personas es simplemente dinero deja de serlo y pasa a ser ofrenda. Dios no necesita dinero; Él es el Creador de todo. Entonces, ¿por qué pidió que lleváramos las Ofrendas y las Primicias a Su casa? Para que demostremos fidelidad en las Primicias que a Él Le pertenecen, en primer lugar; y que presentemos las Ofrendas como expresión de gratitud, de amor y de reverencia hacia Él como Creador.
Por eso, antes de comer, ¿qué hacemos? Le damos gracias a Dios, al Creador del Universo, que nos dotó de sabiduría, salud, fuerza y talentos. También oramos por los que nada tienen y Le pedimos al Señor que bendiga la obra de nuestras manos, para así poder ayudar a quienes lo necesitan.
Esto es fe inteligente: una fe bíblica, una fe que educa. No se trata de religiosidad, filosofía o tradición.
Lo que llegue a tus manos, adolescente, valoralo. Tal vez decís: “No me alcanza para comprar lo que quiero”. Pero recordá que ese dinero se logró con sudor, trabajo, sacrificio y honra.
Antes de que ese dinero llegara a tus manos, tus padres lo diezmaron y lo ofrendaron. Por eso es necesario que le des el debido valor. Si no sabés administrar lo poco, aunque sea mínimo, tampoco sabrás cuidar lo mucho si un día llegás a tenerlo. Yo lo aprendí desde mi niñez, cuando me decían: “Si no sabés cuidar lo poco que te doy, nunca sabrás cuidar lo mucho si un día llegás a tenerlo”.
Aprendé estos consejos, porque funcionan.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
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