4.ª Bienaventuranza
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados”. Mateo 5:6
El Señor Jesús nos deja claro que no solo debemos querer, es necesario que tengamos hambre y sed de justicia. Es decir, debemos desear con todas nuestras fuerzas que estas se manifiesten en nuestra vida.
No existe nadie que ame más la justicia que el propio Dios, o que odie tanto la injusticia como Él.
Su deseo de hacer justicia, perdonar y salvar a los que son víctimas de injusticia, pecados y engaños es tan grande que Jesús habló sobre satisfacer, saciar plenamente a todos los que la han buscado. Sin embargo, la justicia Divina no viene por nuestros propios méritos, esta se manifiesta por la fe en la Palabra de Dios, como está escrito en Romanos 5:1:
“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos Paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo…”. Romanos 5:1
Las personas que viven sin paz, inseguras, tristes y lamentándose por los rincones debido a las injusticias sufridas no tendrán la alegría de que sus derechos sean respetados. Por otro lado, las que recurren al Trono de la Justicia Divina tendrán el placer de disfrutar un banquete con la perfecta justicia que viene de lo Alto.
Por eso, ustedes que han llegado aquí hoy para recibir el Aceite de Tierra Santa que funciona, para ser libres de sus traumas, adicciones, complejos, problemas y sufrimientos, pueden estar seguros de que Dios saciará la sed y el hambre de verdadera felicidad que tienen.
Sin embargo, tener sed y hambre de justicia no solo se refiere a las injusticias de esta vida, también a la voluntad de Dios.
_ Todos saben que solucionar un problema no es suficiente para encontrar la verdadera felicidad. Prueba de eso son las veces que usted pudo superar un problema y, aun así, no se volvió una persona Feliz.
_ Para ser feliz de verdad y ser saciado por Dios, es necesario rendirse ante Su voluntad, es necesario entregarse y volverse leal a Dios, recibiendo así el derecho de ser Su hijo legítimo.
Por eso, los que tienen sed y hambre de hacer Su voluntad luchan para ser leales a la voluntad de Dios.
“… examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Jesucristo está en vosotros, a menos de que en verdad no paséis la prueba?”. 2 Corintios 13:5
En cada tentación, tenemos la oportunidad de probar que estamos en la fe, que vivimos por la fe y que cuidamos nuestra Salvación.
Siendo así, solo quien tiene hambre y sed de justicia, es decir, de la voluntad de Dios, logra tener los elementos esenciales para una vida cristiana exitosa, que son:
- Una fe inteligente y sacrificial.
- La valentía para enfrentar los sufrimientos que surgen por ser justo y vivir la fe.
- La lealtad espiritual, santificando el nombre de Dios en nuestro carácter, hasta el último suspiro.
Por eso, más allá de pedirle a Dios que sacie su sed y hambre de felicidad o justicia, asuma el compromiso con el Todopoderoso, de entregarse a Él y ser leal por el resto de su vida. Usted verá que toda su hambre y toda su sed serán saciadas, porque dejará de ser uno más en este mundo para volverse un verdadero hijo de Dios.
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– 1.ª Bienaventuranza
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