Dios conduce a los ciegos a la Luz
Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen… Isaías 42:16
Generalmente, somos conducidos por lo que vemos, por lo que entendemos, por lo que aprendimos, por lo que sabemos, por lo que nos prometen o por lo que nos hacen. Sin embargo, cuando nos dejamos conducir por nuestro propio ego, por otras personas, por las circunstancias o por una fe ciega, religiosa, sectaria, tradicional o denominacional, podemos terminar caminando sin reconocer nuestra verdadera condición espiritual y no podremos ver la Luz que Dios Quiere que veamos.
El ser humano se vuelve ciego espiritualmente cuando deja de examinarse, cuando no reconoce su verdadero estado delante de Dios y termina perdido entre sus propias conjeturas, prejuicios, soberbia y miedos.
Son muchas las cosas que pueden cegarnos espiritual, emocional y socialmente. Entre las principales están la duda, la soberbia, la incredulidad y el miedo. Estas cosas nos impiden reconocer nuestros errores, aceptar la Dirección de Dios y comprender lo que necesitamos cambiar y superar.
Por eso, cuando Dios Dice: “Conduciré a los ciegos”, nos Revela que Él Quiere Intervenir en nuestra vida para abrir nuestros ojos espirituales y conducirnos hacia una realidad que todavía no logramos ver.
Dios sabe que hay personas que creen conocer el camino, pero están perdidas; que piensan que ven con claridad, pero están siendo conducidas por sus emociones, sus experiencias pasadas o las opiniones de los demás.
La primera condición para recibir la Dirección de Dios es reconocer que necesitamos Su Ayuda. Quien cree que ya lo sabe todo difícilmente acepta ser enseñado. Pero quien reconoce sus limitaciones y se humilla delante de Dios se muestra dispuesto a escuchar Su Voz y obedecer Su Palabra.
Dios Quiere abrir tus ojos espirituales para que dejes de caminar según lo que ves, sentís, no tenés o lo que dice la gente… y comiences a caminar según Su Dirección.
No permitas que la duda, la soberbia, la incredulidad, la comodidad o el miedo te impidan reconocer tu verdadera condición. Examiná tu vida, observá lo que te falta y lo que Dios Promete en Su Palabra, aceptá la Corrección de Dios y permití que Él te conduzca hacia la Luz.
No basta con tener ojos físicos para ver las circunstancias. Necesitamos ojos espirituales abiertos para reconocer nuestra condición delante de Dios y ser conducidos por Él hacia la Luz de Su Voluntad y Bendiciones. Cuando reconocemos que necesitamos Su Dirección, damos el primer paso para dejar de caminar perdidos y comenzar a ser Guiados por Su Palabra, que es nuestra Guía.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



