Vaciarse de sí mismo es:
no huir del dolor del sacrificio, para después disfrutar de la alegría de la Transformación.
no huir del dolor del sacrificio, para después disfrutar de la alegría de la Transformación.
nosotros quedamos marcados, pero no con limitaciones, porque el dolor que sentimos es la señal de que nuestro sacrificio, nos hizo quedar en la dependencia de Dios y que Él está con nosotros.
a través del bautismo con el Espíritu Santo, son transformados, realizados y Salvos
Moldearse a la Luz de la Palabra de Dios exige humildad, disciplina, valor y orden.