15 de agosto
El pueblo de Dios no vive de promesas de hombres o de palabras vanas, sino de las promesas del Altísimo.
El pueblo de Dios no vive de promesas de hombres o de palabras vanas, sino de las promesas del Altísimo.
Hay promesas que suplen cada una de nuestras necesidades, ¡pero la principal es la de la Salvación!
es necesario seguir los pasos del Señor Jesus, Practicando Sus Enseñanzas.