14 de noviembre
El verdadero cristiano no es emotivo, no está hecho de azúcar, que se derrite con cualquier lluvia, sino que es fuerte, racional y disciplinado.
El verdadero cristiano no es emotivo, no está hecho de azúcar, que se derrite con cualquier lluvia, sino que es fuerte, racional y disciplinado.
Las profecías del regreso del Señor Jesús se están cumpliendo. ¿Qué espera para entregarse a Él?
Los límites son para nuestra protección, realización y, lo más importante, nuestra salvación.
Dios nos da un nuevo corazón, pero somos nosotros, los que debemos guardarlo y cuidarlo.