17 de noviembre
El Siervo de Dios no hace apenas lo que le es pedido, él es prudente y hace mucho más.
El Siervo de Dios no hace apenas lo que le es pedido, él es prudente y hace mucho más.
El verdadero cristiano no es emotivo, no está hecho de azúcar, que se derrite con cualquier lluvia, sino que es fuerte, racional y disciplinado.
Las profecías del regreso del Señor Jesús se están cumpliendo. ¿Qué espera para entregarse a Él?
Los límites son para nuestra protección, realización y, lo más importante, nuestra salvación.