4 de diciembre
El valor del ser humano no está en lo que sabe o tiene, sino en su palabra empeñada.
El justo no vive buscando la aprobación de los demás. ¡Su preocupación es agradar a Dios!
El monte Sinaí fue el lugar escogido por el propio Dios para realizar la alianza (casamiento) con su pueblo.
El sacrificio clama a Dios en nuestro favor, continuamente, por la respuesta divina que necesitamos.
La diferencia entre las personas realizadas y las frustradas no es la falta de conocimiento, sino la falta de disposición.