17 de diciembre
Asuma el sueño que Dios le dio, ¡el de ser Su hijo y Su siervo!
El mal está constantemente a nuestro alrededor buscando atacarnos, pero el que hace del Señor su abrigo nunca será tocado por él.
¡Deje de resistirse a los cambios! Libérese del viejo hombre, de la vieja criatura, de la antigua manera de ser.