4 de enero
Despiértese más temprano y dedíquese a hablar con el Altísimo antes de todo y todos.
¡Quien practica el perdón es fuerte! ¡Perdónese a sí mismo y a los demás, pues el perdón no cambia el pasado, pero sí el futuro!
La conciencia en paz nos deja seguros, motivados, equilibrados y listos para los nuevos desafíos del año que iniciamos.
Si desea tener un año excelente y superarse personalmente, priorice su relación con Dios.
Este año, enfóquese en mejorar y desarrollar una habilidad, y póngase a la disposición del Altísimo.
La Palabra de Dios lava nuestra mente de todos los engaños, las costumbres y los pensamientos que ponen nuestra alma en riesgo.
Trabaje, pero no haga del dinero su señor. ¡No abandone a Dios para administrar el dinero con el que Él lo bendijo!
Cuidado con las sugerencias que usted recibe, analícelas para ver si están de acuerdo con la Palabra de Dios.
Obedecer es una elección. ¡Es la decisión de poner en práctica lo que Dios ordena y listo!