¿Por qué me persiguen?
Quien decide seguir los Pasos del Señor Jesús debe estar consciente de que será perseguido. ¿Por qué?
Porque ahora camina en dirección contraria al mal:
- En amor (siendo fiel al Pacto con Dios).
- En fe (obedeciendo la Palabra de Dios).
- En justicia (siendo verdadero, honrando su palabra).
- En misericordia (perdonando a los que lo ofenden).
En otras palabras, viviendo de manera disciplinada, responsable y constante en la práctica del bien, ayudando al prójimo.
Cuando seas perseguido, calumniado o insultado por las personas, actuá así para ser aprobado por nuestro Padre Celestial:
- No guardes rencor. Tené en cuenta que ellas están ciegas espiritualmente, por eso pueden ser usadas por su propia soberbia, autosuficiencia y religiosidad.
- No te defiendas. Recordá que el justo es defendido por el Propio Dios, pues Lo sirve a Él, no a sí mismo ni a la Iglesia.
- No maldigas. Fuiste Llamado para Bendecir, incluso cuando sos odiado, perseguido y difamado por personas malintencionadas y problemáticas.
Hacé estas tres cosas que te harán aún más fuerte:
1.° No te dejes contaminar. No las obliges a creer, pero tampoco te dejes contaminar por su incredulidad y su soberbia.
«Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la Gracia —Misericordia— de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados«. Hebreos 12:15
2.° Tené buen ánimo. No te abatas ni te desanimes a causa de los que no respetan tu fe inteligente. Como Dijo el Señor Jesús:
«… Tened ánimo, soy Yo; no temáis». Mateo 14:27.
3.° Orá por ellos. Este es un secreto para blindar el corazón contra resentimientos, porque es fácil sentir y resentir las mentiras, los insultos y las calumnias, aún más cuando todo lo que hacemos es ayudar a las personas.
«… Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen…». Mateo 5:44
El mal siempre usará personas y circunstancias para intentar provocar nuestro corazón, porque la mayor injusticia es no buscar ni obedecer al Padre Celestial, ya que esto demuestra falta de confianza en Él. Por otro lado, la mayor justicia es buscarLo, obedecerLo, servirLo y, consecuentemente, confiar siempre en Él.
Recordá que seguir a Jesucristo no significa ausencia de problemas, desafíos o dificultades, sino Presencia de Protección, Seguridad y Paz en medio de todo eso. La persecución es señal de que estás caminando en la Dirección Correcta.
No temas: el Reino de los Cielos es tu Recompensa. Por eso acostumbro a despedirme diciendo: ¡Nos vemos en breve, en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



