¿Por qué buscás entre los muertos al que Vive?
Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado. Y encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro; y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que, estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos Varones en Vestiduras Resplandecientes; y estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que Vive? No está aquí, sino que ha Resucitado. Acordaos cómo os Habló cuando estaba aún en Galilea. Lucas 24:1–6
Es increíble cómo nosotros, como seres humanos, nos olvidamos rápido y fácilmente de las cosas buenas y positivas que Dios ya hizo por nosotros y que nos enseñó. Al mismo tiempo, nos enfocamos en lo negativo, en lo que no entendemos, en lo que nos duele.
Esta actitud nos genera una reacción: nos volvemos miedosos, tristes y cabizbajos ante aquello que no comprendemos, que nos entristece, frustra o irrita. Así estaban esas mujeres a pesar de:
- haber escuchado la Palabra…
- haber recibido la Promesa…
- haber tenido experiencias maravillosas con el Señor Jesús…
- Pero, ante Su Muerte, se olvidaron de lo que el Señor Jesús les había Hablado.
Por eso los Ángeles de Dios les hicieron una pregunta que sigue resonando hasta hoy: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que Vive?”.
El mismo Espíritu Santo que Resucitó al Señor Jesús te llama a Su Presencia para que formes parte Su Pueblo, con un propósito claro: Que vivas, porque el Señor Jesús está VIVO.
- No importa la gravedad de tus problemas.
- No importa cuántas decepciones hayas sufrido.
- No importa cuánto tiempo hayas estado aterrorizado, triste, inclinado, cabizbajo.
Así como Él Vive, vos vas a vivir… tu matrimonio va a vivir… tu familia va a vivir.
Esto significa:
- Resurrección espiritual
- Resurrección matrimonial
- Resurrección familiar
- Resurrección física
- Resurrección económica
Fuerza, Dios cuenta con vos y yo también. ¡Eia!
Obispo Julio Freitas



