Blog Mensajes

Esfuerzo Máximo

28 de marzo 2024

Esfuerzo Máximo

Para Dios nunca fue, no es y jamás será difícil bautizar a alguien con Su Espíritu. Lo difícil es que uno se vacíe de sí mismo y exprese lo que ni Dios ni nadie puede hacer por uno. A nosotros ―pastores, esposas, obreros― nos gustaría poder hacerlo por las personas, pero no podemos, porque el corazón tiene una llave y solo cada uno puede abrirlo por dentro.

Eso es tan cierto que Jesús, en el libro de Apocalipsis, Dijo que Él llama al corazón de las personas a través de la Palabra, de la conciencia, de ejemplos, pero entra solamente en aquel que tiene oídos y oye y abre.  

Dios es un Caballero, Él no es como satanás, ladrón, que invade, rompe, entra a la fuerza. No. Jesús no hace eso, no lo hizo y nunca lo hará, Él llama, habla, propone, explica, enseña y, si usted acepta, Él entra, habita y salva. Pero nunca nadie podrá decir que no tuvo oportunidad, que nunca nadie le habló. Así que nunca fue, no es y nunca será difícil que Dios haga la mayor justicia en la vida del ser humano.

Dice la Biblia que el Trono de Dios está basado sobre Justicia. Dios es Amor, pero ese Amor solo es mostrado y visto y disfrutado cuando hay justicia. Sin justicia no existe disciplina, amor, entrega, sacrificio, responsabilidad y los beneficios de una Alianza. Su trono está edificado sobre Justicia, Dios es Justo y quiere hacer la mayor justicia, que no es sanar al enfermo, ni es prosperar al pobre, ni es realizar al ser humano sentimentalmente, ni es unir a la familia. Todo eso y mucho más son bendiciones y Promesas de Dios. Pero la mayor injusticia es que el ser humano, que fue creado a Imagen y Semejanza de Dios, Lo llame Padre y no tenga Su Espíritu, que Lo llame Padre y viva como un hijo del mundo, o de las tinieblas ―Jesús fue aún más fuerte y dijo lo que a muchos no les gusta, Él dijo que existen los hijos del diablo.

Nosotros somos hijos del espíritu del padre que llevamos adentro. Si el espíritu que yo llevo adentro es el espíritu del mundo ―corrupción, egoísmo, mentira, indisciplina, violencia, maldad―, no es el Espíritu Santo Quien está en mí, sino el espíritu del diablo que vino a robar, matar y destruir. A nadie le gusta hablar de esto, pero debo decirle que la elección de seguir viviendo esa injusticia espiritualmente hablando es que usted llame Padre a Dios y no tenga Su Espíritu.

– Nuestros derechos espirituales provienen de la fe Bíblica, no de nuestros méritos.
– Esta fe inteligente nos hace justos ante Dios; por lo tanto, dignos de lo que Él nos Prometió.

Jesús fue a la Cruz justamente para resolver ese problema perdonando todos los pecados, Él hizo su ESFUERZO MÁXIMO dando la vida por nosotros hasta la última gota de sangre, Él dio Su vida por nosotros para lavar nuestra alma de todo pecado e iniquidad y así resolver este problema suyo. No importa lo que usted haya hecho ―si abortó, si blasfemó, si hizo un pacto con satanás, si practicó la idolatría, la hechicería, si hizo cosas horribles―, ¿está vivo?, si se arrepiente, confiesa sus pecados, se bautiza en las aguas y sepulta esta vieja vida, Jesús le da el Espíritu Santo y lo hace hijo de Dios tal cual Él es.

Y no lo va a llamar apenas seguidor. Cuando Jesús inició Su ministerio primero llamaba seguidores a los que estaban con Él, después llamó discípulos a algunos, después ―en la Semana Santa― los llamó amigos. Y no paró por ahí, a los que recibirían Su Espíritu los llamó HERMANOS, es decir: “Ahora tienes el Mismo Espíritu que Yo, entonces eres hijo del Mismo Padre”. Obra completa.

Jesús hizo todo para que el sepulcro estuviera vacío, para que Él pudiera llenar ese sepulcro con Su Presencia, que es Su Espíritu. Hoy ese sepulcro es nuestro corazón. Si usted no lo vacía Él no lo va a llenar, si usted no lo abre Él no lo va a abrir. Él ya fue al sepulcro por usted y por mí, Se entregó por mí, Resucitó por mí, pero solo les da Su Espíritu Santo a los que hoy hacen también su ESFUERZO MÁXIMO.  

Perdonar a la persona que lo lastimó aunque sea algo inimaginable, aunque al recordarla su sangre hierva de rabia, dejar de ver a esa amistad que lo perjudica, dejar de ir a esos lugares, abandonar costumbres y tradiciones, es algo impensable, es su ESFUERZO MÁXIMO. Al hablar con Dios cerrando sus ojos y expresando lo que usted lleva dentro, usted está haciendo su ESFUERZO MÁXIMO. Al venir esta Semana Santa a la Iglesia lo más que usted pueda, pero al menos 3 días: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y sobre todo el domingo.

Jesús Resucitó un domingo por la mañana y allá, adentro del sepulcro, estaba una mujer que había sido una prostituta, la única que permaneció. Ella había sido el ejemplo del alma del ser humano, todo ser humano sin el Espíritu Santo es un prostituto espiritualmente hablando, porque se entrega a los placeres, manías, fantasías, costumbres, incredulidad o religiosidad. María Magdalena había tenido 7 demonios, pero ahora, liberada, convertida y nacida de nuevo, insistió en saber dónde estaba Él, y Jesús se le apareció y la llamó por su nombre, en otras palabras: “María, Yo te conozco, Soy Yo, ve y diles a Mis hermanos”.

Jesús dio la vida para que nos hiciéramos Sus hermanos, por eso la mayor injusticia que el ser humano puede sufrir es no tener el Espíritu de Dios, tener una religión, decir creer en Dios, tener fama, conquistar, realizar sus sueños y fantasías y vivir la vida a su manera, pero ignorar la necesidad de ser templo del Espíritu Santo, de tener el ADN de Dios que es Su Espíritu en nosotros.

El Domingo de Resurrección tiene que pasar lo que aún no ha pasado, lo que pasó conmigo, lo que pasó con María, con mi esposa, con el obispo Macedo, con la señora Ester, lo que pasó con todos nosotros pastores y obreros tiene que pasar con usted, porque Dios no hace acepción de personas. Lo que ha pasado en la vigilia de Año Nuevo, o a través del propósito de los 7 poderes del Padre nuestro, cuando las personas fueron bautizadas. Tiene que pasar, ¿cuándo?, ahora, esta semana. Cuando usted haga su ESFUERZO MÁXIMO.  

Cuando Dios le pida algo materialmente hablando, como cuando Él pidió el pollino para entrar en Jerusalén, no es para quitar ni para disminuir, sino para añadir, Él lo devuelve. Si Él le pide algún bien no se aferre, que Él se lo va a devolver consagrado. ¡Imagínese al dueño del pollino que había sido montado por primera vez por Jesús!

Vea lo que Pablo les dijo en Éfeso a los cristianos:

“… y les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis” Hechos 19:2

Cuando uno cree tiene que recibir el Espíritu Santo. Creer no es dar crédito, sino entregarse ―espíritu, alma y cuerpo―, casarse con Jesús, morir para el mundo y vivir para Dios, sepultar la vieja vida.

Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo. Entonces él dijo: ¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados? Ellos contestaron: En el bautismo de Juan”. Hechos 19:2-3

El bautismo de Juan es el que Jesús practicó y enseñó que practicáramos ya adultos, cuando pudiéramos tomar la decisión de hacerlo o no ― “quien crea y sea bautizado en Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo será salvo―, el bautismo no es para resolver problemas sino para enterrar la vieja vida, los viejos sueños, la vieja manera de ser, el pasado y todo lo que le acusa, y empezar a vivir de acuerdo con la Palabra de Dios.

Y Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en Aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el Nombre del Señor Jesús. Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. Eran en total unos doce hombres”. Hechos 19:4-7

Lo que sucedió hace miles de años va a pasar ahora, y siempre va a pasar con todos los que son sellados con el Espíritu Santo. No todos los que reciben el Espíritu Santo hablarán en lenguas en el momento, pero sí en el transcurso de su vida con Dios, los demás no comprenderán nada pero los ángeles sí, usted va a hablarle a Dios en espíritu.

Pero cuando profetizo, cuando explico la Palabra de Dios, esto beneficia a todos los que oyen y meditan en Su Palabra. Ellos recibieron y hablaron en el momento, y profetizaban. Profetizar no es adivinar, sino hablar sobre lo que Está Escrito y no inventar ni deducir. Satanás ha introducido el espíritu de adivinación para crear confusión entre los creyentes y dividir la fe, porque él sabe que no puede tocarlos ni arrancarlos de la Iglesia, pero puede dividirlos y debilitarlos.

Usted no puede estar dividido, sino que debe hacer su ESFUERZO MÁXIMO esta Semana Santa, toda la fuerza en el Espíritu Santo, y buscar y llorar y orar. Cuando uno recibe el Espíritu Santo, que es el ADN de Dios en uno, vence a los sentimientos, a las tentaciones, al mundo, al diablo y al infierno entero.

Y vea lo que dice en los versículos 8 y 9 del capítulo 8 del libro de Romanos:

“… y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. Romanos 8:8

¿Qué es estar en la carne? Es estar en la emoción, en el sentimiento, si en los momentos difíciles nos ponemos en la carne nos volvemos depresivos, agresivos, ansiosos, irritados. Una persona en la carne es alguien que no quiere hacer su ESFUERZO MÁXIMO para Dios, sino su propia voluntad, y no agrada a Dios.

“Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo (el Espíritu de la de la Resurrección, el Espíritu Santo), el tal no es de Él”. Romanos 8:9

Alguien puede tener un título en la iglesia, pero si no tiene el Espíritu Santo, el tal no es de Él. Entonces, no se preocupe por tener posición social, posición eclesiástica, tenga su posición delante de Dios como hijo. Quien tiene el Espíritu Santo es hijo de Dios.

Obispo Júlio Freitas
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!

#IglesiaUniversal
#TemploDeLosMilagros
#DeAquíEnAdelanteTodoSeráDiferente