No te quedes donde estás: dejá que Dios te conduzca
Una conclusión para reunir las cinco revelaciones de Isaías 42:16
Hay Promesas de Dios que necesitamos leer más de una vez, porque cada expresión nos Revela algo acerca de Su Voluntad para nuestra vida.
En Isaías 42:16, Dios nos presenta una secuencia extraordinaria:
- “Conduciré a los ciegos”: Él Quiere abrir nuestros ojos espirituales para que reconozcamos nuestra verdadera condición y aprendamos a depender de Su Dirección.
- “Por un camino que no conocen”: Él Quiere enseñarnos aquello que todavía desconocemos y conducirnos según Su Palabra.
- “Por sendas que no conocen los guiaré”: Él Quiere llevarnos a nuevas experiencias y enseñarnos a avanzar por la fe, sin quedar atrapados en los límites de nuestras experiencias pasadas.
- “Cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura”: Él Quiere darnos dirección, fortaleza y esperanza para enfrentar las dificultades que se presentan delante de nosotros.
- “Estas cosas Haré, y no los dejaré sin hacer”: Él Afirma Su Fidelidad y nos invita a confiar en Su Palabra.
Ahora bien, todas estas Promesas nos llevan a una decisión personal: ¿estamos dispuestos a dejar que Dios nos conduzca?
Muchos quieren conocer lo nuevo, pero se aferran a lo antiguo.
Quieren resultados diferentes, pero siguen tomando las mismas decisiones.
Quieren experimentar la Dirección de Dios, pero no quieren renunciar a su propia voluntad.
Por eso, la transformación comienza cuando dejamos de poner nuestro ego en primer lugar y decidimos darLe a Dios el lugar que Le corresponde.
HonrarLo con las primicias, mantener una vida de oración, participar de las Cadenas de Oración, presentar nuestras ofrendas con sinceridad y perseverar en los propósitos de fe son maneras de expresar nuestra confianza en Él. Sin embargo, por encima de todas estas acciones, necesitamos obedecer Su Palabra y cuidar nuestra comunión con Él.
En definitiva, no se trata de hacer un trato con Dios para obligarLo a cumplir nuestros deseos. Se trata de poner nuestra vida en Sus Manos, confiando en que Su Dirección es mejor que la nuestra.
Tal vez no puedas cambiar tu pasado. Tal vez existan circunstancias que todavía no hayas logrado resolver. Aun así, podés tomar hoy la decisión de caminar con Dios, aprender a obedecerLo y avanzar con responsabilidad y fe.
Por eso, no permitas que el miedo, la soberbia o los prejuicios frente a lo desconocido te impidan descubrir lo que Dios Quiere enseñarte. Tampoco permitas que las dificultades de hoy te hagan perder la confianza en Su Palabra ni que las conquistas materiales ocupen el lugar de Su Presencia.
Dios quiere conducirte. La pregunta es si estás dispuesto a seguirLo.
Una decisión para hoy
Poné a Dios en primer lugar. Examiná tu vida delante de Él. Corregí lo que necesites corregir, obedecé lo que Su Palabra te enseña y ejercitá tu fe con sinceridad.
No esperes que todo cambie a tu alrededor para comenzar a cambiar por dentro.
Que tu mayor deseo no sea solo terminar el año con más conquistas, sino terminarlo más cerca de Dios, con una conciencia limpia, una fe firme, una familia cuidada y la seguridad de estar caminando bajo Su Dirección.
Porque la mayor Bendición no consiste solo en que Dios cambie las circunstancias delante de nosotros, sino también en que nos Transforme para que podamos caminar con Él, como hijos que honran al Padre Celestial con su carácter, su fe y su vida, aun cuando todavía haya cosas que no entendemos o que necesitamos superar.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
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