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¡Él Prometió, Él lo Hace!

4 de noviembre 2026

¡Él Prometió, Él lo Hace!

Después de Prometer que conduciría a los ciegos, los guiaría por sendas desconocidas, cambiaría las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura, Dios concluyó con una Declaración contundente:

… Estas cosas Haré, y no los dejaré sin hacer. Isaías 42:16

¡Qué seguridad encontramos en estas Palabras!

Dios no Habla como alguien que hace promesas para después olvidarse de ellas. Por el contrario, Él Es Fiel a Su Palabra y tiene Todo Poder para cumplir Sus Propósitos.

En este sentido, esta última Declaración retoma las Revelaciones anteriores. Dios Quiere hacer algo nuevo en la vida de quienes aceptan Su Dirección: abrir sus ojos espirituales y físicos, enseñarles lo que todavía no conocen, conducirlos por nuevas sendas y ayudarlos a enfrentar y superar aquello que parece imposible.

Sin embargo, hay una condición fundamental que atraviesa todo el Pasaje: debemos permitir que Él nos conduzca.

Es decir, no podemos pedirLe dirección y después insistir en hacer nuestra propia voluntad. Tampoco podemos decir que confiamos en Sus Promesas y, al mismo tiempo, rechazar Sus Mandamientos. Del mismo modo, no podemos esperar una Transformación mientras nos resistimos a cambiar nuestras actitudes.

Por eso, la fe verdadera nos lleva a confiar, diezmar, obedecer, amar y perseverar, incluso cuando todavía no vemos los resultados que esperamos.

Consecuentemente, si queremos terminar este año experimentando cambios positivos y significativos, necesitamos tomar decisiones concretas: poner a Dios en primer lugar, honrarLo con nuestras primicias, mantener una vida de oración, participar de las Cadenas de Oración con objetivos claros, ejercitar la fe a través de los propósitos espirituales y vivir de acuerdo con Su Palabra.

Además, las ofrendas pueden expresar nuestra confianza y gratitud, siempre que sean voluntarias y sinceras, sin pensar que podemos comprar el Favor de Dios.

Pero, por encima de cualquier conquista material, debemos buscar Lo más importante: la Presencia de Dios. Al fin y al cabo, de nada sirve alcanzar grandes objetivos y perder aquello que da verdadero sentido a nuestra vida.

Por eso, no te resignes a vivir perdido en las tinieblas ni a llevar una vida llena de obstáculos. Dios Quiere conducirte, fortalecerte y enseñarte a caminar con Él.

Ahora bien, nuestra seguridad no está en que todo sucederá exactamente como imaginamos, ni en que todas las dificultades desaparecerán antes de terminar el año. Está, más bien, en el Carácter de Dios, en Su Fidelidad y en la certeza de que podemos confiar en Su Dirección.

Él no es hombre para mentir.

Por lo tanto, Su Palabra merece nuestra total confianza.

No te quedes solo admirando las Promesas de Dios. Decidí obedecer Su Palabra, honrarLo por encima de todo y permitir que Él Transforme tu manera de pensar, de vivir y de enfrentar los desafíos. Porque la gran Bendición no consiste en ver cambios a nuestro alrededor, sino también en convertirnos en personas que caminan cada día en la Presencia de Dios.

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!

Obispo Julio Freitas

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