Dios cambiará las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura
… cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura… Isaías 42:16
¡Qué Promesa tan Maravillosa!
Dios no ignora las dificultades que tenemos delante. Él Sabe que existen tinieblas, peligros, amenazas e incertidumbres que nos producen inseguridad, miedo y angustia. Y no solo conoce nuestra realidad: Él Promete intervenir para cambiar aquello que nosotros no logramos cambiar con nuestros propios recursos.
Las tinieblas representan todo lo que nos impide ver una salida, que nos roba la paz y que nos hace vivir con miedo al futuro. Pueden manifestarse en una crisis económica, la soledad, los conflictos familiares, una enfermedad, los problemas matrimoniales, la injusticia o la angustia.
Pero Dios dice:
… cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz… Isaías 42:16
Donde hay oscuridad, Él quiere traer luz; donde hay confusión, dirección; donde hay miedo, confianza; donde hay desesperación, esperanza; y donde una persona ha perdido las fuerzas para seguir, Él quiere renovar su vigor para que pueda enfrentar y vencer los desafíos de la vida.
Esto también nos lleva a la segunda parte de la promesa:
… y lo escabroso en llanura… Isaías 42:16
Lo escabroso representa aquello que está lleno de obstáculos y dificultades, y que resulta embarazoso o confuso, o presenta problemas que parecen no tener solución. Hay personas que acumulan pérdidas, frustraciones, deudas, conflictos y decepciones. Apenas resuelven una dificultad, surge otra. Con el tiempo, llegan a pensar que su vida siempre será así.
Sin embargo, Dios Promete intervenir y allanar el camino delante de quienes se dejan conducir por Él.
Esto no significa que nunca tendremos luchas ni que todos los problemas desaparecerán de inmediato. Significa que podemos confiar en la Dirección de Dios, obedecer Su Palabra y avanzar con Fe Inteligente, incluso cuando aún hay obstáculos por superar.
Dios quiere cambiar lo que hoy te hace sufrir, pero también quiere transformar la manera en que enfrentás aquello que todavía no cambió.
Por eso, no te conformes con vivir permanentemente en las tinieblas ni aceptes los obstáculos como si fueran el destino definitivo de tu vida. Buscá la Dirección de Dios, viví este propósito de noviembre para honrar a Dios como Padre Celestial, perseverá en la oración, obedecé Su Palabra y actuá con responsabilidad y fe.
Cuando ponemos a Dios en primer lugar, no lo hacemos para “comprar” Sus Bendiciones, sino porque reconocemos que Él merece nuestra honra, fidelidad, confianza y gratitud. Las primicias, las ofrendas y los propósitos de fe deben ser expresiones sinceras de esa confianza, nunca una manera de exigirle resultados.
¿Qué tinieblas necesitás que Dios transforme?
¿Qué obstáculos llevás demasiado tiempo intentando superar con tus propias fuerzas? Presentale tu vida, confiá en Su Dirección y hacé tu parte. Dios puede abrir delante de vos una salida que todavía no lográs ver.
¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas
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