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Los siervos por un tiempo y los Siervos para siempre

7 de octubre 2026

Los siervos por un tiempo y los Siervos para siempre

La circunstancia no define quién soy; las decisiones que tomo ante ella sí.

Muchos justifican sus errores por las circunstancias que están viviendo:

  • “Estoy pasando por una prueba”.
  • “Me rodean malas influencias”.
  • “Tengo demasiadas responsabilidades”.
  • “Nadie me comprende”.
  • “Me exigen demasiado”.
  • “Sufrí mucho”.
  • “Ya estoy en esta situación hace mucho”.

Sin embargo, cuando observamos las Sagradas Escrituras, vemos que las mismas circunstancias pueden producir resultados completamente diferentes en personas distintas.

¿Por qué?

Porque no son las circunstancias las que definen nuestro destino, sino las decisiones que tomamos delante de Dios y de las personas.

Los siervos temporales sirven mientras todo les favorece. Los Siervos de Dios para siempre permanecen fieles independientemente de las circunstancias.

Adán perdió todo en el Paraíso mientras que el Señor Jesús venció en el desierto, en la Cruz y en el mundo imperfecto

Adán estaba en un lugar perfecto. Tenía comunión con Dios, paz, provisión y la Presencia del Creador. Aun así, decidió desobedecer.

El Señor Jesús, en cambio, enfrentó el hambre, las tentaciones, el rechazo, la persecución, la traición y finalmente la Cruz. Sin embargo, decidió obedecer al Padre Celestial hasta el final.

La perfección del ambiente no garantizó la fidelidad de Adán. La incredulidad, la maldad, el pecado y todos los demonios del ambiente tampoco impidieron la Fidelidad del Señor Jesús.

Los hijos de Elí se contaminaron en la Casa de Dios mientras que Samuel permaneció fiel

Los dos hijos de Elí crecieron en un ambiente favorable para conocer a Dios: vivían junto al Altar, escuchaban las Enseñanzas y veían los sacrificios diariamente. Pero eligieron contaminarse.

Samuel creció en el mismo ambiente, vio los mismos problemas y conoció las mismas debilidades humanas. Sin embargo, eligió escuchar la Voz de Dios.

No es el lugar donde estamos lo que determina nuestra fidelidad. Es nuestra decisión de a quién vamos a obedecer.

David fue infiel siendo rey mientras que José fue fiel siendo esclavo

David tenía poder, autoridad, experiencia y reconocimiento. José tenía cadenas, había pasado por la cárcel y sufrido injusticias.

David cayó en el adulterio, la traición y el homicidio teniendo libertad. José permaneció firme sin tener nada.

Muchos piensan: “Cuando las cosas mejoren serviré mejor a Dios”. José demuestra exactamente lo contrario.

La fidelidad no depende de la posición que ocupamos, sino de la decisión que tomamos.

Salomón fue infiel teniéndolo todo; en cambio, Job fue fiel perdiéndolo todo

Salomón recibió sabiduría, riquezas, honor y seguridad, pero permitió que su corazón se apartara de Dios.

Job perdió a todos sus hijos el mismo día, todos sus siervos y amigos cercanos, todos sus bienes, su salud, su prestigio y hasta el apoyo de quienes lo rodeaban.

Aun así, declaró:

Aunque Él me mate, en Él esperaré… Job 13:15

Uno cayó en la abundancia de todo. El otro permaneció firme en la escasez de todo.

Ni la riqueza corrompe obligatoriamente ni la prueba destruye necesariamente. Todo depende de la decisión que tomemos delante de Dios.

Zaqueo se desprendió de sus riquezas; en cambio, el joven rico se aferró a ellas

Los dos tenían riquezas, los dos tuvieron una oportunidad y los dos fueron confrontados. Zaqueo decidió cambiar; el joven rico decidió conservar lo que tenía.

La diferencia no estaba en el dinero, sino en el corazón.

Judas convivió con el Señor Jesús; en cambio, Pablo sirvió después de perseguir a la Iglesia

Judas caminó con el Señor Jesús, vio milagros sobrenaturales y escuchó directamente Sus Enseñanzas. Aun así, eligió desobedecer, traicionarLo, venderLo y abandonarLo.

Pablo comenzó persiguiendo al Pueblo de Dios. Pero cuando oyó la Voz de Dios, decidió obedecer.

Uno tuvo los mejores privilegios y cayó. El otro tuvo un pasado terrible y fue Transformado.

Dios mira las decisiones del presente más que los antecedentes del pasado.

La verdadera pregunta no es:

  • ¿Dónde estás?
  • ¿Qué tenés?
  • ¿Qué te falta?
  • ¿Quién te rodea?
  • ¿Qué dificultad enfrentás?

La verdadera pregunta es:

  • ¿Qué estás decidiendo hacer delante de Dios en esta circunstancia?
  • Porque hubo personas que se perdieron en el paraíso.
  • Y hubo personas que agradaron a Dios en el desierto.
  • Hubo quienes se corrompieron junto al Altar.
  • Y hubo quienes permanecieron fieles en medio de Egipto.

Por eso el Señor Jesús Dijo:

Si Me amáis, guardaréis Mis Mandamientos. Juan 14:15

El amor a Dios no se demuestra por las circunstancias favorables que vivimos, sino por la obediencia y confianza que mantenemos cuando las circunstancias son desfavorables.

Las circunstancias pueden presionarte, tentarte o probarte, pero jamás pueden obligarte a desobedecer a Dios.

La circunstancia revela quién sos; la decisión determina quién llegarás a ser delante de Dios.

Los siervos por un tiempo obedecen cuando les conviene. Los Siervos para Siempre obedecen porque aman a Dios.

Las circunstancias revelan el carácter, pero no lo determinan; las decisiones sí.

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas