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Soledad, hambre y desamparo…

10 de agosto 2026

Soledad, hambre y desamparo…

¿Qué hacer en este momento más difícil de tu vida?

Y salió Jacob de Beerseba, y fue para Harán. Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque el sol se había puesto; tomó una de las piedras del lugar, la puso de cabecera y se acostó en aquel lugar. Y tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el Cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y he aquí, el SEÑOR estaba sobre ella, y dijo: Yo Soy el SEÑOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido. Despertó Jacob de su sueño y dijo: Ciertamente el SEÑOR está en este lugar y yo no lo sabía. Génesis 28:10-16

Jacob había recibido la Bendición de su padre y tuvo que huir porque su vida corría peligro. Era la primera vez que estaba lejos de la casa de sus padres y de su pueblo. Tenía muchas necesidades, pero había una que abarcaba a todas las demás: que la Bendición de la Primogenitura, la Promesa de Dios, se hiciera realidad en su vida. Por eso provocó la Intervención Divina al hacerLe un voto al Dios Vivo.

Hay un detalle muy importante: esta fue la primera vez que quedó registrado que Dios Habló con Jacob, y Jacob con Dios. Él conocía las intenciones de su corazón, porque Jacob valoró Su Bendición por encima de las cosas materiales. Entonces Dios le dio la Oportunidad de materializar esa fe.

Entonces hizo Jacob un voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el SEÑOR será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal será Casa de Dios; y de todo lo que me des, Te daré el diezmo. Génesis 28:20-22

Observá que Jacob Le pidió 7 cosas a Dios:

  • Necesitaba la Presencia Divina (Si Dios está conmigo).
  • Necesitaba la Protección Divina (me guarda).
  • Necesitaba la Dirección Divina (en este camino en que voy).
  • Necesitaba el alimento físico, el pan (me da alimento para comer).
  • Necesitaba la dignidad, la ropa (ropa para vestir).
  • Necesitaba la salud y el bienestar (vuelvo sano).
  • Necesitaba la Salvación y la Bendición Familiar (salvo a casa de mi padre)

Su voto fue: “entonces el SEÑOR será mi Dios”.

¿Qué tenía Jacob y qué hizo?

Lo único que tenía era:

  • Su fe.
  • Su palabra.
  • Y un poco de aceite

Y fue todo lo que usó. No esperó a que alguien lo ayudara ni a que la situación cambiara por sí sola o fuera favorable para actuar.

• Usó el poder de su fe, hablando con Dios.

• Usó el poder de su palabra, haciendo un voto a Dios.

• Y usó todo lo que tenía para ofrecerLe a Dios el único valor material que poseía en ese momento: derramó el aceite sobre la roca.

A partir de ese momento, Dios empezó a guiar, instruir, amparar y proteger a Jacob.

Décadas después, cuando Jacob vio cumplido casi todo lo que Le había pedido a Dios, aún le faltaba una cosa: regresar a la casa de su padre en paz. Entonces Dios le Mandó volver a la tierra de sus parientes, porque Se acordaba del Voto que Le había hecho.

Así vemos cuánto valora Dios a quienes honran su propia palabra y manifiestan su fe con obras.

El testimonio de Dios en la vida de Jacob les ha dado a miles de personas en todo el mundo la oportunidad de hacer un voto a Él, como Jacob, usando esos tres poderes.

Por eso, si estás leyendo este blog y te encontrás en una situación de miseria material, o tal vez tenés dinero, pero te falta paz, salud, alegría permanente, una razón para vivir o una familia unida, ahora te desafío a hacer el Voto de Betel: Puerta del Cielo Abierta en la tierra. Además, te invito a dormir con la cabeza sobre la «piedra», simbolizada por la Sagrada Biblia. Esa actitud marcará un antes y un después en la vida de todos los que participen con fe en este desafío.

Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas