1.° Día: Sin limpieza no hay Presencia
Dios nos Revela cómo limpiar el terreno, que representa nuestra vida y todo lo que hay dentro de nosotros:
… volved a Mí de todo corazón, con ayuno, llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos… Joel 2:12-13
Este pasaje nos muestra que la Voluntad de Dios es que todo comience en el corazón, en nuestra alma, que es la que siente y debe ser contrariada. No se trata de un cambio exterior, sino de una transformación interior y sincera.
¿Y cómo llevar esto a la práctica?
Dios Quiere que abandones los hábitos que estorban tu fe, tu espiritualidad y tu bienestar emocional, como mentir, envidiar, gastar sin control, ser indefinido, inconstante, materialista o indisciplinado.
Un ejemplo cotidiano es revisar tu casa y ver qué cosas viejas, dañadas o innecesarias ocupan espacio. Del mismo modo, es necesario examinar nuestra vida para identificar aquello que nos impide acercarnos más a Dios.
Es como limpiar la casa antes de recibir una visita importante. El Espíritu Santo no entra en un corazón que tiene otras prioridades por encima de Él, y mucho menos en uno ocupado por cosas que Lo desagradan.
Por eso, es fundamental hacer una autoevaluación sincera para detectar qué se debe eliminar o cambiar, permitiendo así que Su Espíritu haga Morada en nuestro interior.
Cuando esto sucede, se cumple lo que está escrito:
… Él os ha dado la lluvia temprana para vuestra vindicación, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio. Joel 2:23
La lluvia temprana prepara la tierra, así como sucede cuando recibimos el despertar de la Fe Inteligente por medio de las Enseñanzas Liberadoras del Señor Jesús, que nos llenan de ánimo, fe y esperanza.
Guardá esto para toda la vida: antes de recibir la Presencia de Dios es necesario limpiar el interior, preparar el terreno y volverse a Dios de todo corazón:
… volved a Mí de todo corazón… Joel 2:12
Solo después de esa restauración interior, cuando reconozcas que realmente Lo necesitás, Él hará descender la lluvia tardía, que representa el derramamiento del Espíritu Santo:
… y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio… Joel 2:23
Por eso, desde ahora, decí estas palabras: “Sin limpieza no hay Presencia”.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



