¿Por qué no encajo en este mundo?
La respuesta está en la Palabra:
Otros experimentaron vituperios y azotes, y hasta cadenas y prisiones. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra. Hebreos 11:36-38
En los primeros versículos de Hebreos 11 se habla de los héroes de la fe y, si observamos atentamente, podemos ver que hay 3 Grupos:
- El primer Grupo de la fe está formado por personas que superaron desafíos.
- El segundo Grupo de la fe está compuesto por personas que conquistaron y establecieron.
- Y el tercer Grupo de la fe está integrado por personas que lo perdían “todo” y eran odiadas a causa de la fe. Es en este tercer Grupo donde se habla de aquellos que perdieron la vida por la fe, viviendo sin seguridad ni comodidad, perseguidos, afligidos, maltratados, odiados e incluso asesinados. Sin embargo, aun así, permanecían firmes y fuertes en su relación con Dios, fieles al Salvador.
¿Por qué soportaron todo esto? Por 4 Razones Esenciales:
1.ª Porque estaban Salvos.
Solo los Salvos saben que no hay nada más valioso que la propia Salvación. Por ella vale la pena sufrir todo lo que sea necesario.
2.ª Porque sabían que todo pasa, pero nuestras decisiones definen la Eternidad.
Por eso, la decisión de servir a Dios es la Mayor Honra de todas.
3.ª Porque querían demostrar su amor al Mesías, dando a otros la misma oportunidad que ellos recibieron.
El amor verdadero se manifiesta mediante sacrificios, entrega y renuncias por una causa mayor.
4.ª Porque eran gratos a Jesús, no solo por las Bendiciones, sino también por haberlos hecho miembros de la Familia Celestial.
Pertenecer a la Trinidad Divina, a la Familia de Dios, es mucho más que poseer todo el mundo.
Por eso, aun estando en la cárcel y siendo odiados por la sociedad, por las modas, la política, las religiones y las tradiciones, el mundo no era digno de ellos.
Quien ama las almas como Dios las ama está dispuesto a sufrir, a sacrificar su voluntad, sus sueños y, si es necesario, hasta morir para hacer la Voluntad del Padre.
Pero en realidad, anhelan una Patria mejor, es decir, Celestial. Por lo cual, Dios no Se avergüenza de ser Llamado Dios de ellos, pues les ha Preparado una Ciudad. Hebreos 11:16
Los reprobados
Fueron aquellos que dieron la espalda al Altar, buscando el confort y las realizaciones personales de sus vidas en este mundo y en la sociedad.
Muchos están apagados, tristes y vacíos.
Tengo una noticia para vos que estás así:
¡Un día vas a morir! Esto no es una amenaza, sino una realidad que todos enfrentaremos.
Los primeros cristianos vivían cada día sabiendo que podía ser el último. No era miedo, sino conciencia. Sabían que el tiempo no es infinito, aunque muchos lo gastan como si lo fuera.
En cambio, los verdaderos Discípulos quieren evangelizar, ayudar, liberar, alcanzar y salvar la mayor cantidad posible de almas, es decir, de personas, cada día.
Mientras algunos posponen lo más importante:
- Buscar y recibir al Espíritu Santo.
- Ser Discípulos de Jesús y no de hombres.
- Predicar el Evangelio a todos los que puedan.
- Hacer Discípulos dondequiera que estén.
- Estar listos para ir al Encuentro del Señor Jesús en las Nubes o morir por amor a Él.
Esto sí es vivir por la fe, para la fe y con la fe de un héroe.
Otros, en cambio, se distraen con lo irrelevante, y su vida espiritual se consume en silencio, sin espiritualidad y sin discipulado, porque nunca fueron discípulos, sino solamente seguidores.
Los hijos y siervos de Jesús no huyeron de esta verdad.
Ellos enfrentaban la certeza de la muerte cada día, sin miedo, porque tenían la certeza de la Salvación y de la Eternidad.
Por eso, cuando llegó su turno, no tuvieron miedo; no maldijeron a quienes los maltrataban, humillaban, golpeaban o buscaban matarlos. Tampoco culpaban a Dios y mucho menos negaban su fe en el Mesías.
La verdadera pregunta no es cuándo vas a morir, sino:
¿Estás viviendo como un verdadero hijo y siervo del Altísimo antes de que llegue el momento de morir?
¿Qué estás posponiendo como si tuvieras tiempo infinito en esta vida?
Cada uno debe responderse a sí mismo, porque cada uno dará cuenta de las prioridades que decidió vivir.
Decidite ahora mismo a vivir exclusivamente para ganar almas para el Reino de Dios.
Nos vemos en la IURD o en las Nubes.
Obispo Julio Freitas



