Cuatro en Uno
Y el Verbo Se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su Gloria, Gloria como del Unigénito del Padre, Lleno de Gracia y de Verdad […] Pues de Su Plenitud todos hemos recibido, y Gracia sobre Gracia. Juan 1:14,16
Primero, el Dios Padre: El que nos libra y nos envía
- El Padre Celestial es quien nos libró de la muerte una y otra vez, aun cuando estábamos en nuestros delitos y pecados.
- Por ver sinceridad en nuestro corazón, Él guardó y envió a Su Hijo para nuestra Redención.
- Podemos ver esto en el ejemplo de Israel en el desierto, aunque pecó muchas veces, fue guardado por la Misericordia del Padre y conducido hacia la Tierra Prometida.
Segundo, el Dios Hijo: El que nos libera y perdona
- Jesús dio Su Vida por nosotros, derramando Su Sangre inocente en la Cruz.
- Nos Liberó del poder del mal, del pecado, de las acusaciones, de los traumas y de todo aquello que nos esclavizaba.
- Él es quien nos Bautizó con el Espíritu Santo para que fuéramos Transformados y Usados por Él.
- Un ejemplo claro de esto es el exendemoniado gadareno (Marcos 5). Jesús lo Liberó, lo Transformó y lo envió a los suyos como testigo de Su Poder, Misericordia y Transformación.
Tercero, el Dios Espíritu Santo: El que nos Sella, Transforma y Usa para Su Gloria
- El Espíritu Santo nos Transforma de criaturas traumadas, egoístas, materialistas, incrédulas, vengativas, fanáticas o adictas en hijos del Altísimo.
- Además, nos santifica para que reflejemos el Carácter de Dios en nuestro carácter, en nuestras palabras, en nuestro matrimonio y en nuestra familia.
- Él es quien nos Sella como Propiedad Exclusiva de Dios y nos Usa para reflejar Su Gloria.
- Vemos eso en lo que pasó con los Discípulos en Pentecostés (Hechos 2). De hombres y mujeres temerosos pasaron a ser testigos valientes, Llenos del Espíritu Santo, que reflejaron la Gloria del Dios Vivo.
Cuarto, nosotros como instrumentos de esa Obra
- La Obra de Dios se manifiesta en nosotros cuando recibimos al Espíritu Santo.
- Es entonces cuando dejamos de ser solo receptores y pasamos a ser instrumentos de Salvación.
- De esta manera, participamos activamente en la Misión que el Señor Jesús nos encomendó:
… Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Mateo 16:16.
Entonces, llego a la conclusión de que:
- El Padre nos libra y nos envía al Hijo.
- El Hijo nos Libera, nos Perdona y nos envía al Espíritu Santo.
- El Espíritu Santo nos Transforma, nos Sella y nos Usa para poder Reflejar la Gloria de nuestro Padre Celestial.
Les he enseñado a los Obreros, Misioneros, Auxiliares y Pastores que la Obra de la Salvación es Completa y Trinitaria:
- Padre (Misericordia).
- Hijo (Salvación).
- Espíritu Santo (Transformación).
Y nosotros somos quienes discipulamos.
El Bautismo con el Espíritu Santo es la Clave para la Transformación y permanencia, por eso todos deben tener su propio Pentecostés.
Es responsabilidad de todos los Discípulos Reflejar el Carácter de Dios en todas las áreas de su vida, como testimonio vivo de Su Gloria.
El Espíritu Santo fue y es quien nos envía a las personas sinceras y arrepentidas, para que las Formemos como Discípulos del Señor Jesús.
Nos vemos en breve, ¡en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas



