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Todo hombre…

26 de abril 2026

Todo hombre…

Todo hombre, sea rico o pobre, famoso o anónimo, quiere algo en común: una mujer que le dé paz, sosiego.

Es cierto que el ser humano —hombre y mujer— necesita un lugar de paz, un refugio emocional donde pueda descansar del desgaste de la sociedad frenética en la que todos vivimos.

Nadie florece en medio de una guerra constante dentro de su propio hogar. Sin embargo, no es sano que la responsabilidad de mantener la armonía en la casa recaiga solo en una persona.

La paz no se “le da” a alguien como si fuera un regalo unilateral; la paz se construye entre dos, es algo bilateral.

Sí, un hombre puede sentirse atraído por la calma, pero también debe aprender a ser portador de esa misma calma que produce paz y seguridad. Porque si uno ofrece refugio y el otro tormenta, tarde o temprano la relación se desgastará.

El amor verdadero no es solo encontrar descanso en el otro, sino volverse su descanso.

No se trata de que uno dé y el otro reciba, sino de construir juntos un espacio donde ambos puedan descansar y disfrutar de cada momento.

Porque el amor que perdura no es el que depende del esfuerzo de uno solo, sino el que nace del compromiso de dos almas que deciden cuidarse, respetarse y ser refugio mutuo.

Cuando ambos encuentran paz en el otro, no hay manipulación, exigencia excesiva, violencia ni dependencia, sino una unión fuerte, madura e inquebrantable.

Y hay un fundamento espiritual, un principio poderoso sobre esto:

Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad, que una casa llena de banquetes con discordia. Proverbios 17:1

Esto muestra que la paz en el hogar tiene más valor que cualquier otra cosa material o cualquier otro lugar, pero también implica una responsabilidad compartida.

Fuerza, Dios está con vos y yo también. ¡Eia!

Nos vemos en breve, ¡en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas