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Una vida que ya respira el Reino II

14 de enero 2026

Una vida que ya respira el Reino II

El Reino no es solo un destino futuro, sino una realidad presente que se vive, se encarna y se cultiva día a día.

¿Qué significa permanecer en el Reino de Dios?

Permanecer implica continuidad, coherencia y relación viva.
No es un estado estático, sino un camino que se recorre con Dios, donde cada decisión alimenta o debilita esa vida del Reino.

1.° Ser Bautizado con el Espíritu — Ser Inspirado, Guiado y Fortalecido

El Bautismo del Espíritu no es solo un evento, sino una Fuente Continua de Sabiduría, Alegría y Paz.

Es permitir que el Espíritu Santo:

  • Guíe tus decisiones.
  • Transforme tu carácter.
  • Te fortalezca en la debilidad.
  • Te revele la Voluntad del Padre.
  • Te dé sensibilidad y discernimiento espiritual.

Una vida que respira el Reino es una vida conducida por el Espíritu Santo, no por impulsos, influencias ajenas o emociones pasajeras.

2.° Renunciar al propio yo — La libertad del desapego

Renunciar al ego no significa perder identidad, sino liberarse de la tiranía del propio yo:

  • Dejar de vivir para la autoimagen.
  • Soltar la necesidad de tener siempre la razón.
  • Abandonar el orgullo que impide pedir perdón.
  • Elegir el camino del servicio antes que el del protagonismo.

Cuando el yo deja de ocupar el trono, Dios puede reinar en el corazón.

3.° Compromiso con las cosas espirituales — Prioridad, no accesorio

El Reino no se sostiene con “ratitos espirituales”, sino con prioridad espiritual.
Esto se expresa en:

  • Tiempo de oración sincera.
  • Lectura y meditación de la Palabra.
  • Comunidad y servicio.
  • Discernimiento en las conversaciones, lo que alimenta o puede apagar el espíritu.
  • Decisiones que reflejan valores eternos, no modas pasajeras.

El compromiso espiritual no es obligación, es hambre de Dios.

4.° Vivir en la Santidad — No en la religiosidad

  • La santidad no es perfección ni la apariencia significa temor a Dios.
  • Es coherencia interior, integridad y autenticidad.

Vivir en la santidad implica:

  • Elegir lo que edifica, no lo que destruye.
  • Ser la misma persona en público y en privado.
  • Buscar la pureza de corazón, no la aprobación de otros.
  • Rechazar la hipocresía religiosa que se queda en lo externo.
  • Dejar que Dios transforme hábitos, pensamientos y motivaciones.

La santidad es vida; la religiosidad es máscara.

«… El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el Evangelio». Marcos 1:15

DeciLe en voz alta: “¡Heme aquí, Señor Espíritu Santo, enséñame y Úsame hoy más que todas las veces anteriores para Tu Gloria!”.

¡Nos vemos en la IURD o en las Nubes!
Obispo Julio Freitas

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